
Días redondos en los que se logra la cuadratura del círculo, frente a horas espesas en las que se pierde el líquido de la vida.
El mudo patio preñado de luz debería recoger las conversaciones de una pareja de enamorados al atardecer, con besos teñidos de naranja, vasos que se chocan emulando labios, caricias que trazan peldaños para subir a la habitación y desparramar el horizonte. Quedarán las butacas llenas de personajes de ficción y el aire impregnado de primavera, película de planos cortos para una historia grande, no se estrenará en público, simplemente se proyectará en la mente soliviantada. La mañana puede aguardar para desvarío de fotógrafos con más imaginación que oficio, al final todo cabrá en el angular de lo imposible cuando se dispara al hipocampo de la textura metalizada.
El mudo patio preñado de luz debería recoger las conversaciones de una pareja de enamorados al atardecer, con besos teñidos de naranja, vasos que se chocan emulando labios, caricias que trazan peldaños para subir a la habitación y desparramar el horizonte. Quedarán las butacas llenas de personajes de ficción y el aire impregnado de primavera, película de planos cortos para una historia grande, no se estrenará en público, simplemente se proyectará en la mente soliviantada. La mañana puede aguardar para desvarío de fotógrafos con más imaginación que oficio, al final todo cabrá en el angular de lo imposible cuando se dispara al hipocampo de la textura metalizada.