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sábado, 17 de agosto de 2013

Esto es vida



A
gosto suele ser el mes clave en ciertos establecimientos para hacer caja. Otros harán sus maletas en busca de un disputado hueco frente al mar. Entiendo que las chicharreras del interior empujen al personal hacia la costa. Estaba yo en la atiborrada playa de Malapesquera, Benalmádena, Málaga, cuando llegó una familia con inconfundible acento cordobés, tras hallar un mínimo espacio en quinta fila (toalla con toalla) el padre exclamó: “Esto es vida”. Esta frase la oí a poco de haber jurado yo en arameo por mi desafortunada elección del lugar.
La felicidad se mide con baremos muy peculiares. Cuando me acerco al Mare Nostrum, busco los lugares menos concurridos, que ya me cuesta. Aún así es inevitable ser atacado por un grupo de “charlis”. Esta es una subespecie del homo “playensis” que abandona su territorio bajo el parasol jarca; se suma a otros de su manada; se congrega cerca de los especímenes tranquilos y en pocos minutos montan un foro sacamuelas de cuidado. Lo mismo pregonan, con gritos de vendedor ambulante de pescado, las excelencias y trucos de su tortilla de patatas que, los problemas escolares de sus retoños.
Por todo lo expuesto ut supra y mucho más, echo de menos la soledad de las cumbres. Como estas pirenaicas que se asoman en formato panorámico.
Vistas desde el refugio de la Basa de la Mora. Saravillo. Huesca.

Ibón Basa de la Mora. Saravillo. Huesca.

Cascadas de La Larri. Bielsa. Huesca.

Lago de Oredón. Francia.

Llanos de La Larri. Bielsa. Huesca.

Parque natural de Ordesa y Monte Perdido. Bielsa. Huesca.

miércoles, 17 de junio de 2009

Quien come con navaja


Desde mi rincón de sombra y aire acondicionado dejo escapar mi imaginación hacia las cumbres pirenaicas del valle de Arán (Lérida), más concretamente por la zona del lago de Colomer. Material de mi archivo de hace unos años.
La dura caminata sobre terreno pedregoso requiere calzado apropiado, nada de estrenar botas, mucho menos zapatillas monas con suela delgada. “Botancas” con suela bien gruesa, que aíslen al máximo las aristas de los guijarros. Imprescindible ir pertrechado de bocadillos varios y algo de fruta. Mejor una buena hogaza de pan, salchichón de medio kilo, la fruta y una navaja. Ya lo dice el refrán: quien come con navaja, come más que trabaja. El agua hasta que no se llega al lago no aparece, por lo que no está de más una botella que luego podremos rellenar de cualquier manantial. Los bastones son de gran ayuda en el descenso para no machacar en exceso las rodillas. La crema solar protectora resulta tan necesaria como en cualquier playa, aquí los rayos UV entran a saco.
Una vez arriba se agradece el esfuerzo, es un lugar para quedarse, pienso que aún quedan jirones de mi recuerdo por aquellos parajes. Si no fuera por los casi mil kilómetros que nos separan, mañana mismo emprendería la subida.

Impresiones

Todo es subjetivo, dejemos volar el yo imposible.

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Tratando la conjución de ocurrencias e imágenes. No pongo música porque se cabrean los de la SGAE.