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domingo, 13 de septiembre de 2009

Pinceladas de Santa Cruz


La capital de Tenerife, Santa Cruz, marca otro hito en el “piruleo” por la isla. Me recuerda bastante a Málaga, en ambos casos la arteria humana que vertebra la ciudad discurre perpendicular al puerto, la tinerfeña calle Castillo tiene mucho en común con la malacitana Larios, el mercado en ambos casos queda cerca del río. El centro queda bastante recogido y a mano. Compartimos también calle de la Marina con Acera de la Marina. Albergan ruinas históricas: ellos el castillo de San Cristóbal, nosotros restos de una muralla fenicia. Da la sensación de estar en casa, pero reformada.
En el parque García Sanabria se alza una mano que invita al descanso, al refresco, sus vericuetos bajo el bambú te hacen sentir un poco Robinson de vocación.
La actividad comercial se aglutina en torno a la mentada calle Castillo, en contraste con la moda de las bombillas de bajo consumo, me iluminan estos azulejos publicitarios de principios del siglo XX. El local, que debe ser una reliquia, ha sucumbido a la crisis.
Me llevo un sabor de boca, tras haber degustado un auténtico potaje canario con su piñita y su gofio, en una casona con varias décadas a sus espaldas, conocida como “La yerbita”.

viernes, 11 de septiembre de 2009

El drago milenario y puntos recónditos



Lo primero que debe afrontar el visitante cuando llega a Icod de los Vinos es una legión de caza turistas, se multiplican las ofertas para la degustación de vino blanco y queso de la zona. En cuanto al primero de los productos, lamento decir que me convenció más bien poco, encontré un caldo un tanto agraz y falto de cuerpo. Lo siento por los lugareños, pero un periodista debe huir de interpretar una polca briosa en busca del aplauso fácil, se limitará a expresar lo que cree que es justo, guste o no a la opinión pública. En cuanto al queso dicen los entendidos que sabe riquísimo, pero este alimento no entra dentro de mis apetencias.
El principal atractivo de Icod es el drago milenario, sobre cuya edad hay diversas especulaciones, los más optimistas lo sitúan por encima de los 3.000 años, otros más prudentes sostienen que supera el milenio, sin saber fijar con exactitud su edad. Como quiera que fuere es un ejemplar digno de ser contemplado. Los guanches lo tenían como planta sagrada por sus diversas propiedades, sobre todo por los poderes curativos atribuidos a su linfa roja.
El acceso al parque temático que rodea el drago cuesta cuatro euritos, la corporación municipal ya podría afanarse algo en mejorar la conservación del entorno. Aquello sería un edén a poco que los jardineros se esmeraran. El pueblo conserva su encanto en el casco antiguo.
Garachico es la siguiente escala, presenta una costa abrupta, con una especie de corredor angosto entre las rocas que aquí llaman el Caletón, donde los más osados desafían el continuo batir del Atlántico.
La ruta desde Buenavista del Norte hacia Masca ofrece un espectáculo paisajístico singular, si bien la TF-436 requiere vehículos pequeños y pericia a los mandos, una suerte interminable de virajes con barrancos a uno y otro lado jalonan el camino. Los colegas moteros con sus “R” entraban a saco metiendo rodillera en las curvas, si se presenta una furgoneta de frente pasas raspando los retrovisores. La isla de la Gomera se alza de hito en hito como un sueño en el horizonte. Estos caminos son para disfrutarlos con la bici, con el corazón a más de 170 pulsaciones en subida, oyendo el justo chirrido de la rueda trasera en el derrape de las bajadas.
Masca, un pueblecito singular y pequeño, casi malabar en la falda de una montaña se insinúa como el fin del mundo, al menos para apartarse de él. Dos mujeres platican a la sombra de unas palmeras, venden chumbos en unos cestos.
La siguiente escala tiene lugar en el puerto del acantilado de los gigantes, del cual parten diversas embarcaciones para contemplar desde el mar estos inmensos farallones. El aparcamiento resulta misión imposible.
El retorno a Puerto de la Cruz se hace más llevadero por la TF-82, vía El Tanque.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

La Orotava, un sueño del tiempo


El protagonismo en La Orotava lo acaparan sus balcones, con cierta reminiscencia árabe. A veces queda este paseante, en su imaginación un tanto pasada de rosca, con la sospecha que tras las celosías se oculta algún lance de amor, un encuentro apasionado entre dos personas que anduvieron separadas por el océano y el tiempo, ahora se funden en una tarde sin límites ni derroteros. En todo el caso antiguo el tiempo parece suspendido, anclado siglos atrás, rota la magia de vez en cuando por el molesto ruido de los neumáticos sobre las calles empedradas, resulta un peaje inexcusable de nuestros días. Las prisas tampoco son buenas consejeras, salvo para los horarios de visitas, a las 18:30 la mayoría de los lugares con acceso controlado ya están cerrados.
Es cierto que la llamada casa de los balcones, tiene un marcado uso turístico, que clama a gritos una restauración y otra vocación menos espuria, pero los derechos de propiedad se imponen a las utopías.
La vegetación cobra un esplendor especial por el clima tan generoso. El drago que aparece no es el milenario, aquél se encuentra en Icod de los Vinos, localidad que aparecerá en otra entrega. El baqueteado coche de alquiler dio de sí.

lunes, 7 de septiembre de 2009

El magnetismo del Teide


La subida al Teide es un imperdible en la visita a Canarias, ello lo saben bien las agencias de viajes y tratan de colocarte su excursión a toda costa, pero si de algo terminé harto este verano fue del autobús jaula, a mayor inri por el precio que cobraban te podías alquilar un coche durante tres días, por mucho que diga el tipo del “rent a car” se aconseja cogerlo con aire acondicionado. Salvo que tengas complejo de lagarto tizón, como los que tanto abundan en los alrededores del centro de visitantes. Están muy familiarizados con los humanos, a los que acercan en busca de comida.
La barrera idiomática que tanto fastidiaba en mi anterior periplo, había dejado de existir, los isleños son de un natural hospitalario y sosegado, entre otras muchas cualidades que se agradecen. La ruta va ganando altura desde La Orotava hacia las cañadas del Teide, el pino canario escolta el camino hasta cierta altura, en la que se rinde ante los rigores climatológicos.
El paisaje en la base del Teide es alucinante, uno tiene la impresión de que alguna divinidad pagana se tomó la tarea de labrar aquellos parajes. El espectador se siente un neutrón en medio de un universo que lo atrapa sin remisión.
Las alturas son otra filia de este nómada, hace años que hice cumbre en el Veleta, por lo que ahora tocaba subir un poco el listón de los tres mil. El teleférico genera colas de horas de espera, hasta que por fin accedes a la cabina, las condiciones de viento son cruciales para que este medio deje de funcionar, por suerte esta vez las rachas no superaban los 65 km/h, aunque la cabina se zarandea de lo lindo cuando coincide con los postes de sustentación.
El viaje mecanizado se acaba a los 3.555 metros de altura, para acceder a pie hasta la cumbre se precisa un permiso, con bastante antelación, expedido por una oficina situada en Santa Cruz, por lo que muchos topamos con el férreo control que nos impidió hacer realidad el lema del barón de Coubertin: “Citius, Altius, Fortius”.
No hay que dejar de visitar los alrededores del parador nacional, con las rocas tal vez más fotografiadas de España, así como dejar volar la imaginación en el llano de Ucanca.
Dejo aquí el relato para proseguirlo con La Orotava, una de mis poblaciones favoritas, es como si hubiera pasado por allí en alguna reencarnación anterior.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Al filo de la tarde



Se despidieron con el beso más agrio que la resaca pudo darles, bajo aquella mala copia de un artista con reducido futuro; el quedó desarbolado frente a la tempestad de la vida, sin velas que lo llevaran hasta el continente de la esperanza, quedó varado al filo de todos los ocasos, perdido entre el morir alocado de sus ideas, como espuma estrellaba sus preguntas contra el mismo por qué una y otra vez. El castillo de ilusiones, antes basalto sólido, ahora era solo un cascarón a merced de los alisios y las gaviotas. Cada vez que las campanas de la iglesia sonaban en el ocaso se acercaba para depositar una rosa sobre la imagen de su sirena particular, aquella ingrata que partió para unir su destino con un piloto de líneas de bajo costo.
En las noches de luna no hay lobos, sino ingenios rabiosos que golpean el interior, condenado a retorcerse en la cama más grande y vacía, sueña que algún día podrá despertarse, planear de nuevo sobre las térmicas que los unieron meses atrás.

P.D. La estatua con la rosa roja ha sido virada a sepia; en la escultura, un móvil obra de César Manrique titulado Barlovento, la Luna se recoge tal cual, ha sido necesario eliminar alguna contaminación lumínica en la horrenda construcción de fondo.

Pescado fresco


Acabo de atracar como quien dice, por lo que vengo con la canasta de las fotos muy abultada. Unos días de estancia en Tenerife han ocasionado el abandono del blog, disculpad por el retraso en la aparición de comentarios, ahora me veo como la pescadera de Puerto de la Cruz, a la bulla y corriendo para exponer la mercancía.
Ruego paciencia para que en los próximos días, a medida que vaya apartando aquellas fotos que dan la talla y descamando las imperfecciones –recorte de encuadre o ajuste de histograma- estarán subidas a la red. Un aprendiz de fotógrafo que se precie, siempre seleccionará el material más idóneo, sin desvirtuar la realidad, salvo que avise acerca de la fotocomposición.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Pescados

Secadero de 'jareas' en el puerto de Órzola, Haria, Lanzarote.

Los pescadores a por más.
Quedamos primero atrapados en sus redes, algunas tendidas con nocturnidad y alevosía, tras despellejarnos nos dejan secar al sol, luego seremos vendidos como mercancía, para ser ingeridos por turistas voraces. ¿Hablan los pescados o alguien más?

domingo, 2 de septiembre de 2007

Campana

Alertaba en sus tiempos a los isleños
de la llegada de piratas berberiscos,
corrían todos a la cueva y sus apriscos
para no ser esclavos de crueles dueños.

Atrás quedó el miedo a sus tañidos,
ahora vive acunada por las brisas oceánicas,
recortada entre rocas volcánicas.
Campana que hoy alegras vista y oídos.

Impresiones

Todo es subjetivo, dejemos volar el yo imposible.

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Tratando la conjución de ocurrencias e imágenes. No pongo música porque se cabrean los de la SGAE.