
La suerte se alió con el equipo de aprendices de TV, en el que ahora se integra el nómada, para volver al recóndito valle del Genal. Aquella es otra cuerda del universo por donde descolgarse de la vida urbanita. Obra 1. "Estoy hasta el moño de subir cuestas".
Obra 2. "Acémila". Ambas autoría de Juan Ramón Gimeno.
Más que reportaje nos salió un “repotaje”, por lo inadecuado del material que nos suministró la universidad, un micro de corbata a sujetar con imperdibles cutres, auriculares de cables pelados remendados con cinta aislante, baterías que fallan más que un móvil de coco y un largo etc.
Eso sí, el grupo se lo pasó en grande descubriendo parajes recónditos para ellos como el descenso de Algatocín hacia el Genal, en coche resulta descafeinado total, tiempo aquellos que bajaba con la bici chirriando neumático en curva y levantando pedal para evitar rozar en la tumbada… Lo mejor de la jornada resultó el cocido estilo recovero que cargó las pilas del grupo al límite.
Apenas puedo explayarme en esta entrada, baste decir que son pueblos con sabor a humanidad, donde la gente te cuenta su vida al pasar, las prisas por llegar tarde al trabajo no existen, porque está ahí al lado sin necesidad de apurarse.
Genalguacil se ha convertido por derecho propio en un pueblo único, pequeño núcleo de población que apenas supera el medio millar de almas que conviven con más cien obras de arte al aire libre, lo que hace de él un museo donde se funde naturaleza y creatividad sin disonancias.
La alcaldesa, con entusiasmo de escolar que presenta un dibujo a sus progenitores, nos habló de las características de su excepcional localidad. El museo municipal no deja de sorprender al visitante, arte contemporáneo con toda la fuerza que puede inspirar el entorno.
El “milagro” de cómo reunir estas obras podré detallarlo en la próxima entrada.