
de la llegada de piratas berberiscos,
corrían todos a la cueva y sus apriscos
para no ser esclavos de crueles dueños.
Atrás quedó el miedo a sus tañidos,
ahora vive acunada por las brisas oceánicas,
recortada entre rocas volcánicas.
Campana que hoy alegras vista y oídos.
2 comentarios:
Bonito.
Perdona si te molesto, borrego, pero tu entrada me parece muy divertida. Entre el nombre y la simpática foto del bicho, no paro de reirme...
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