lunes, 18 de febrero de 2013

La guindas de la pava

Mercadillo de Torremolinos, Málaga.

C
ondimentar las opiniones con envidia forma parte del recetario nacional, como si añadiésemos ajo, laurel o guindillas al guiso del día. El estómago aguanta hasta cierto límite, pero a veces se le va la olla a la cocinera y aquello sale un comistrajo vomitivo.
Una universitaria, cuya identidad no viene al caso, no se explica como alguien pudo llegar a ser azafata de vuelo sin ser alta ni un bellezón, según sus peculiares cánones. Si este “elaborado” silogismo viniera de la versión hispana de Homer Simpson, en una tarde de barra de bar con efluvios de aguardiente, sería entendible; nunca justificable.
El panorama laboral no está para tirar cohetes. Si damos por sentado que un puesto, en una compañía aérea, se consigue por las medidas o por la cara bonita de la aspirante, obviando los idiomas y la formación específica. Entonces retrocedemos a la mitología del cine de los sesenta; con las suecas, Torremolinos, el macho ibérico y el enredo fácil.
Muñeca, según la segunda acepción de la RAE es una figura de mujer que sirve de juguete. Con las personas no creo que se deba jugar ni abandonar en el banco del ninguneo.
Banco y muñeca abandonada en calle Moreno Monroy, Málaga.

martes, 5 de febrero de 2013

Montañas de sal

Felinos en Tabarca, Alicante.

L
as redes sociales echan humo, hay mucho bonito suelto; mientras la morralla se debate en las nasas de los recortes, los deshaucios y el paro. Las pescadillas ya no se muerden la cola ni la lengua frente a los tiburones de los arrecifes financieros. En el paraíso no hay atunes, sino mantas para tirar.
Los patrones de la política no quieren echar la vista atrás, por temor a convertirse en una estatua de sal, como la mujer de Lot. Estas montañas de cloruro de sodio en San Pedro del Pinatar, Murcia, proceden del Mediterráneo. No de un acto de contrición. A riesgo de ser besugo, las estelas de la barca me parecen más sólidas que la retahíla de los lenguados con carné.

Sal en San Pedro del Pinatar, Murcia.
Salinas en San Pedro del Pinatar, Murcia.
Santa Pola a popa.



sábado, 26 de enero de 2013

Varada

Barca varada en Tabarca, Alicante.


En tierra quedó la barca
cansada la proa
de las cosquillas de las olas,
fiel a su faro de Levante
se subió a la loma de Tabarca
con las costillas al viento
para beberse el horizonte.

Ya no necesita hélice ni motor
para navegar sus sueños,
le basta con el guiño de la sirena
que le llama desde la cala cercana
cuando el Sol se rompe en mil espejos
su alma surca los azules rumbo a ella.

El ocaso la baña de oro,
el viento esparce sus historias
más allá de las murallas,
más allá del Mediterráneo.


Cala al Sur, isla de Tabarca, Alicante.

Faro de la isla de Tabarca, Alicante.

Atardece en la isla de Tabarca, Alicante.

jueves, 17 de enero de 2013

Operaciones junto al mar

Nadador en diciembre, playa de Huelin, Málaga.

D
esde la playa se pueden realizar múltiples actividades, como tomar el sol, caminar o darse un chapuzón para aliviar los rigores de la canícula. Otros tipos menos bucólicos no pierden un segundo en pastorear sus finanzas, como el extesorero del PP, Luis Bárcenas. La Cadena Ser revela que, en febrero de 2009, este hombre de confianza de Rajoy llamó al Dresdner Bank desde la cercanía del mar, para una transferencia de un millón de euros.
Los Alpes también eran irresistibles para el mago de los dineros peperianos; según confesó al juez Pedreira él visitaba Suiza por amor al esquí y a las actividades montañeras. Para un devoto de tales actividades los bancos tendrán menos atractivo que un aserradero para Pinocho.
Me imagino el descojone del director de mi banco, si le llamo desde un chiringuito playero, con la pegajosa canción del verano de fondo, para decirle: “Oye, fulano, apártame un millón de mi cuenta, que ahora mismo estoy ocupado esperando esa ración de paella que no sale y el tinto se está recalentando”.
A la vista de estas y otras vainas análogas prefiero disfrutar de los sonidos del mar, la transparencia de sus aguas y las gaviotas que no la cagan cuando abren el pico.
Pareja en la isla de Tabarca, Alicante.

Control de vuelo en la isla de Tabarca, Alicante.

Revisan acercamiento en la isla de Tabarca, Alicante.

En posición de vigilancia  en la isla de Tabarca, Alicante


martes, 8 de enero de 2013

Siete Revueltas y el tajo de Lastras.

Vistas al pie del tajo de Lastras

E
nero y sus rebajas inundan el centro de las ciudades. El personal busca estos días con ahínco gangas entre la quincalla 'made in China' u otro origen similar. La globalización, la deslocalización y la política, sin razón ni corazón, dejan un saldo de 6 millones de parados en España. Siempre me ha dado grima ver a la gente removiendo montañas de ropa. Pienso que los almacenes se burlan de la clientela. No dudo que habrá quien logre su enésimo par de botas, su traje con nombrecito italiano, que da el pego de maravilla. Tal vez compraron su cuota de felicidad gracias a una tarjeta de crédito que echa humo a estas alturas.
El otro día, mientras depositaba plásticos, cartones y vidrios en sus respectivos contenedores; el de residuos orgánicos engulló a un hombre que rebuscaba restos de componentes informáticos en su interior. Con tanto trasteo la tapa se cerró, aquel tipo lejos de azorarse, continuó con su tarea de minero de los residuos. Cada cual busca su pequeño tesoro en el espacio vital que los caprichos de la sociedad le permiten.
El día de Reyes, sin obligaciones infantiles, he preferido hurgar otros horizontes por la zona comprendida entre las Siete Revueltas y el tajo de Lastras, en la parte oriental de Almogía, Málaga. El tibio invierno comienza en crescendo el blanqueo de los retorcidos almendros.

Almendros en flor.

Chumbera en enero.
Casi transparente.
Variedad rosada.

Del mismo tronco.
Puente medieval.


sábado, 22 de diciembre de 2012

Vuelo a Mach 3

En la cima del Torrecilla a 1.919 metros. Sierra de las Nieves. Tolox. Málaga.

R
egresar a casa por Navidad suele ser lo anhelado por la mayoría. En el caso de Luis ocurre todo lo contrario. Perdió a su mujer e hija en un accidente de tráfico, cuando iban a encontrarse con él en un pueblo del camino de Santiago. Esto trastocó su vida, cada año en tan señalado día tenía su operación salida especial. Me lo encontré un día en medio de un bosque de quejigos y esto fue lo que me contó:
“Como consecuencia del accidente dejé mi trabajo como ingeniero de vuelo en una empresa asociada con la construcción de un caza europeo, superior al F16 americano. Me centré durante meses en descifrar unas extrañas comunicaciones recibidas en la cabina de un Airbus 340-300, al mismo tiempo que un objeto cruzaba la pantalla de su radar en zigzag a  mayor velocidad que cualquier aeronave civil o militar. No eran señales de Morse convencionales, tampoco respondían a ningún patrón lingüístico conocido. Me obsesionaron aquellos tres minutos y quince segundos, sin sentido para los criptógrafos consultados”.
“Ayudado por un potente ordenador tuneado por mí,  comparé la secuencia con varios millones de mensajes de todo tipo, sin resultado positivo. Un día, por curiosidad, grabé el silbido del viento a través del triángulo que presentaba un añoso tronco. Al intercalar la grabación del avión con las pausas del sonido del árbol obtuve la respuesta a mi obstinación. Eran los códigos de cinco caracteres (FIX) a introducir en una nave capaz de volar a Mach tres (3 veces la velocidad del sonido), para alcanzar el lugar en el que están quienes ya partieron de entre nosotros”.
“Descarté la divulgación de mi hallazgo entre la comunidad científica, seguro que me tomarían por loco. Pero obtuve el apoyo de una conocida marca de refrescos para financiar la construcción de una nave de tales características con capacidad para 60 pasajeros. Para amortizar la inversión tuvimos la idea de cobrar más de 300 mil euros a aquellos ricos gordos sin escrúpulos, con un “peluco” de muchos kilates, que tuvieran el capricho de volar entre Europa y América en escasas horas. El destino del más allá lo reservé para quienes merecieran la oportunidad de estar gratis unas horas con sus seres del otro lado”.
“Este año mi ordenador, en base a las miles de noticias almacenadas, seleccionó a los padres y madres de los 20 menores asesinados en Connecticut. Un autobús recogerá al personal simulando llevarlo a un oficio religioso, en realidad el aeropuerto de Hartford Bradley será el punto de despegue”.
“Sé que no será un viaje fácil, sobre todo cuando llegue la hora del regreso. El controlador del otro lado es muy estricto con los tiempos y costará convencer al personal, pero mi azafata Estefanía sabrá inculcar las pautas durante el viaje de ida. Ella fue mi primera pasajera en vuelo experimental hace cuatro años, al poco de perder a su hijo, arrollado por un camión, mientras iba en bicicleta camino del instituto. Desde entonces cada Navidad la pasamos a muchas millas de nuestros respectivos domicilios”.
El nómada no ha perdido la cabeza, el relato solo es una leyenda nada seria que pretende soñar con lo inalcanzable o tal vez no. Más de uno quisiéramos pilotar o viajar en esa nave algún día. 

sábado, 15 de diciembre de 2012

En casa del herrero...


L
as cumbres de Bruselas cada vez se parecen más a aquellos agasajos al generalísimo. Solo que la actual clase política se cuadra ante la dama teutona. Doña Angela debe tener mucho don de gentes y mucha gente sin otros dones que su inquebrantable adhesión.
El organismo europeo de supervisión no vigilará a las entidades regionales alemanas. En cambio se centrará en el resto de los bancos europeos con activos mayores de 30.000 millones de euros. Ya se sabe que en casa del herrero cuchillo de palo; palo y tente tieso para los demás.
Las tropelías cometidas con la venta de preferentes, la feroz aplicación de la Ley Hipotecaria (parcheada burdamente por el PP), la concesión de préstamos a ciertos clientes de dudoso cobro, las jubilaciones de oro y un largo etcétera, bien merecen amarrar en corto a los mastines de las finanzas.  Pero me temo que los intereses germanos van por otros derroteros. A este supervisor de la banca bien le vendrían los consejos de don Quijote a Sancho, antes de la toma de posesión de la Ínsula Barataria: “…Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico…”.
Bruselas y sus reuniones le vienen largas al nómada, prefiere ponerse supervisar esos caminos en la Sierra de las Nieves, Málaga.
De buena mañana hacia Yunquera, Sierra de las Nieves, Málaga.

Pinsapo con sus flores en Yunquera, Sierra de las Nieves, Málaga.

Tronco de pinsapo en Yunquera, Sierra de las Nieves, Málaga.
Tronco tronchado en Yunquera, Sierra de las Nieves, Málaga.

Textura de tronco en la Sierra de las Nieves, Yunquera, Málaga.

Leña del árbol caído en Yunquera, Sierra de las Nieves, Málaga.
Obra de los parásitos.
Senda hacia el Peñón de los Enamorados en Yunquera, Sierra de las Nieves, Málaga.
Valle con quejigos en la Sierra de las Nieves, Yunquera, Málaga.

Setas, desconocidas para el autor.

Pinsapo en el camino.

Senda fácil.


martes, 27 de noviembre de 2012

Cuestión de creencias


E
stos prebostes de la banca dejan caer unas perlas que no tienen precio. El presidente del BBVA, Francisco González, espeta tan campante que estamos “bastante mejor de lo que la gente cree”. El autor de esta afirmación ganó cerca de 5 millones de euracos el año pasado. Aplicando el silogismo de este economista lucense, si alguien está parado, incluso a punto de ser desahuciado es por la exigua fe que tienen sus correligionarios.
Es posible que el licenciado Francisco hubiera leído la noche anterior el acto V de “La Tempestad” de W. Shakespeare. En el que Miranda exclama:
«¡Oh qué maravilla!
¡Cuántas criaturas bellas hay aquí!
¡Cuán bella es la humanidad!
¡Oh mundo feliz, en el que vive gente así!»
Basta con mirar alrededor para darse cuenta del brindis al sol de este sesudo banquero. El nómada prefiere otra helioterapia para intentar ver alguna maravilla, como la de este atardecer en La Misericordia. Málaga.

Impresiones

Todo es subjetivo, dejemos volar el yo imposible.

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