domingo, 12 de octubre de 2014

Misterios que no entiendo

Techo de los baños árabes. Reales Alcázares de Jerez de la Frontera.


E
l gobernador del alcázar de Jerez, de la época almohade, se sintió muy enfermo. Ningún médico de Al Andalus halló remedio para sus dolencias. Mandó llamar desde Libia al gran galeno Rashîd Zalada. Éste acudió con su esposa y su hija recién nacida Bashira. Tardó algo más de un mes el dirigente árabe en sanar, bajo los cuidados del nuevo doctor. En agradecimiento lo nombró guardián permanente de la salud del reino.
Sobre las ruinas de la que fuera residencia árabe se erigió el palacio barroco de Villavicencio. Algunas noches se oyen ruidos de probetas, en el segundo piso de este edificio, en las salas que albergan la decimonónica botica municipal. Nadie había conseguido desentrañar quien provoca esta actividad nocturna.
Mientras me embelesaba con el murmullo de la fuente, una voz femenina me contó que Bashira heredó los conocimientos paternos de medicina. Desde el primer día que supo del problema del Ébola se puso a ensayar dosis magistrales. Aquella madrugada estuvo a punto de encontrar una que neutralizaría el maldito virus, pero saltó el sensor de movimientos y se presentó la vigilante de turno. Tuvo que dejarlo todo para otra noche. Espero que las estrellas guíen su labor. Porque en otros sitios hay pocas luces.
De la nefasta gestión política mejor me muerdo la lengua. Tenemos lo que algunos votaron. Para más INRI conozco gente de a pie que los defiende como si les fuera la vida en el empeño. Esto sí que es un misterio sin resolver. Os dejo con algunas imágenes que han inspirado esta leyenda

Farmacia municipal del s. XIX.


Símbolo de una época.

Aljibe de la época cristiana.

Baños árabes.

Antigua mezquita.

Cúpula y arcos de la mezquita.

Patio de armas.

Asomado a la muralla.
La catedral a un paso.


jueves, 25 de septiembre de 2014

Los repetidores en las redes


L
as estaciones climáticas aparecen por estas latitudes sureñas cuando les viene en gana. La astronomía puede decir misa sobre la llegada del otoño. Aquí los únicos ataviados para alcanzar la Antártida son los pobres maniquíes de las tiendas de moda. Me da el sarampión de solo mirarlos, con el mercurio cerca de 30ºC a la sombra y ellos con abrigos y bufandas.
Repaso algunas fotos de este verano, echo de menos el fresquito del atardecer en Pancorbo, donde las férreas figuras de Sancho, don Quijote y Dulcinea (entre otras) se alzan frente a los Montes Obarenes. He buceado en Internet acerca de la autoría de las esculturas, sólo he hallado un sinfín de veces la misma desinformación, clonada con el copia y pega. Sin que se les caiga la cara de vergüenza a los vacuos internautas de saldo. Por ninguna parte se alude al artista.
El personal responsable de ciertas páginas web trabaja menos que el fotógrafo del Boletín Oficial del Estado. A lo que iba, el autor es un tal Parcacio Martínez, según me dicen desde el ayuntamiento de Pancorbo.
En las redes sociales, como Facebook, cada vez abundan más los especímenes con vocación de antena repetidora. Apenas ponen de su cosecha más que autorretratos. El término ‘selfie’ me parece una chorrada para maquillar con brocha gorda el narcisismo. Como si preguntaran a la pantallita mágica ¿quién es el ser más guapo de la creación? Cuando los copia y pega escriben algo por sí mismos suele estar carcomido por las faltas de ortografía y los vulgarismos.
Dejo una visión somera del paseo por Pancorbo. Burgos.




















martes, 16 de septiembre de 2014

Los medios y la masa

Horno del castillo de Chenonceau. Francia.

M
uchas cadenas de televisión han renunciado a su papel como verdaderos medios de comunicación, entre ellas Telecinco. El neoliberalismo salvaje, en el que están instaladas, les apremia a conseguir cuota de pantalla = lucro de cualquier modo. Ya se sabe que este canal emite un sinfín de programas entre el rosa vecindona y el amarillo sensacionalista.
El último fichaje de este canal es la hija de la tonadillera Isabel Pantoja. Una joven de 18 años, con nulos conocimientos de periodismo, quien se pondrá frente a la cámara para decirle al personal (que tenga a bien aguantarla) qué está de moda como peinados, maquillajes, perfumes, ropa, calzado, etc. Por todo esto trincará la moza 900€ semanales. Bien "pagá" desde luego.
La estrategia está muy clara. Las marcas que pasen por la caja de Telecinco tendrán su nicho de mercado, entre una audiencia que asume a la perfección otra faceta más de su condición de masa. A este respecto conviene recordar lo que expresa el genial El Roto en su viñeta del día 12/09/2014 en El País: “Cuando los hombres se hacen masa, los demagogos los hornean”.
Ya que estoy con la masa y el horno, os dejo unas imágenes de las cocinas del castillo de Chenonceau en Francia.







domingo, 31 de agosto de 2014

El enfoque gráfico


R
esulta difícil en muchas ocasiones colocar una foto como ilustración de la noticia. Motivos de índole legal impiden que se tomen imágenes de pacientes en el interior de un hospital sin su consentimiento. Las ediciones digitales de los medios van a matacaballo en la mayoría de las ocasiones, lo importante es subir cuanto antes la información a la red, sin cuidar mucho los detalles.
Un claro ejemplo de esto es el enfoque gráfico del diario ABC. Bajo el titular, que destaca el caso de un enfermo sospechoso de padecer el ébola, aparece una foto del hospital Carlos de Haya. El rótulo del centro sanitario apenas puede leerse, porque lo impide la sombra de un árbol, una durísima luz, casi a plomo, complica la labor del reportero. Quien estuviera tras el objetivo de la cámara no tiene mejor ocurrencia que sacar en primer plano un coche de policía. Como si los agentes armados custodiaran al enfermo, al virus o ambos. Si haces clic en el enlace lo podrás ver.
Por la desgraciada experiencia que tengo de este masificado hospital, mucho me temo que podría hacerse una viñeta como ésta.
Protocolo cumplido.


Por la misma regla de tres, para ilustrar una noticia sobre la siniestralidad de la operación retorno podrían subir una foto tal que esta otra. Barra libre para el acompañamiento gráfico.


domingo, 10 de agosto de 2014

El coro femenino

Claustro de la abadía del monte Saint Michel. Francia.


L
os vigilantes nocturnos coincidían en sus versiones sobre un coro de adolescentes que se oía a medianoche, con la primera luna llena de julio, entre los muros de la abadía del monte Saint Michel, en Normandía. Los cánticos cesaban bruscamente, para dar paso a una ruidos de carreras y alaridos que ponían los pelos como escarpias.
Decidí investigar aquel fenómeno de forma un tanto heterodoxa. Mediante un canal musical con el más allá. Formamos un equipo de tres intérpretes musicales: Odette (arpa); Lorraine (violín) y Camille (flauta travesera).
Organizmos tres equipos, cada uno compuesto por una artista musical y un ayudante con cámara estereoscópica, enfoque “full frame” con ISO muy elevada. Cada uno de ellos instalados en una sala con mayor frecuencia de anomalías.
A los pocos segundos de iniciar Camille el adagio de Albinoni, la enorme rueda que servía para izar las provisiones a la parte superior de la abadía comenzó a girar con hirientes crujidos de madera. Insistí por el intercomunicador a la asustada flautista que no detuviese su interpretación. El sensor de la cámara recogió la dinámica iluminación que se proyectó sobre las columnas.
Cerca de las antiguas mazmorras Odette alivió la densa atmósfera con la sinfonía nº 40 de Mozart. Las bóvedas nervadas se tapizaron  de formas circulares sobre fondo violeta.
En la basílica, Lorraine acometió el primer movimiento del concierto para violín en Re mayor Opus 61 de Beethoven. En la descomunal nave gótica, la noche dio paso a una luz intensa. Las voces femeninas ahogaron las notas de la cuerda con las Cuatro canciones para coro op. 44 de Brahms.
En la chimenea de las cocinas apareció la silueta de un ser diabólico. Gritaba por escapar de aquel espacio. Un esqueleto se agitaba en el fondo de un foso. Agua y fuego emergían por unos arcos. Me situé en el crucero de la abadía y me dirigí a las galerías laterales con toda la fuerza de mis pulmones: “Estamos aquí para ayudaros. Por favor, decidnos cómo y lo haremos”.
Una voz en francés, un tanto anticuado, explicó: “Somos 21 alumnas de un liceo de Fougères, fuimos secuestradas y torturadas por los nazis, acusadas de colaborar con la resistencia. Queremos que sean hechos públicos los nombres de quienes cometieron los asesinatos. Todos están enterrados en el cementerio alemán. Sus nombres son: …”. Detalló la lista de culpables.
A la mañana siguiente fuimos al cementerio, buscamos las lápidas correspondientes y marcamos con pintura roja la leyenda en alemán: Teen Mörder (asesino de adolescentes). La abadía ha recuperado su calma habitual y su trasiego de turistas.











lunes, 28 de julio de 2014

Travesías de colores

Campos de Normandía. Francia.

R
etomo este blog, con velo de telarañas por el tiempo distraído. Anduvimos de vacaciones la inspiración y quien suscribe. La pereza y varios cientos de fotos por procesar hacen que cueste volver a la conjugación de ideas más imágenes.
Según volvía de Francia hacia el Sur, el paisaje se presentaba más árido y reseco. Este viaje se me antoja una metáfora de la vida. Hay ciclos en nuestra existencia, en las amistades, en las relaciones sociales de cualquier tipo; donde todo son espigas granadas y girasoles lustrosos. Pasa el tiempo, nosotros ya no somos lo que éramos y nuestro entorno se vuelve rastrojo, campos famélicos de lluvia y ríos como descosidos sin sentido.
Al fin y al cabo son ciclos que atravesamos sin un GPS que nos diga con antelación: “Ha llegado a su destino”.
Dejo unas imágenes mientras trato de organizar el grueso de éstas, prometo seleccionar sin abrumar.
Cerca de Francueil. Francia.

Pic de Midi de Bigorres. Francia.

Instalación en Fontevraud. Francia.

viernes, 4 de julio de 2014

Los cantos de la sirena publicitaria


M
aestro de entelequias se me antoja el nuevo director de TVE. Me refiero a este término en la segunda acepción de la Real Academia Española, cosa irreal. Al igual que la clase política se expresa sobre una cumbre de eufemismos. José Ramón Díez, nombrado a dedo jefe de la cadena estatal de televisión, achaca la clamorosa merma de audiencia a la “falta de publicidad”.
Es decir que el personal se embelesaría ante la caja tonta si fuese machacado sin piedad por anuncios de todo tipo. Por esa regla de tres simple, muy simple, Teletienda sería el súmmum del éxito. Semejante majadería solo puede ser lanzada por quien dirige una cadena con unos informativos más paniaguados que el Nodo de los años 50. Por no hablar de unos contenidos que rebosan lo anodino con sobresaliente. Para más INRI se coloca la medalla de ocupar el cuarto puesto en la transmisión de la abdicación de Juan Carlos I. Gran mérito de los profesionales, seguro que tuvieron que sortear enormes dificultades para colocar las cámaras en Zarzuela.
Ante semejante barbecho de ideas prefiero contemplar atardeceres. Como estas imágenes que dejo del Muelle Uno de Málaga.

Azules efímeros al caer la tarde.

Remeros sobre mar dorado.

Cielo y mar se incendian.



Carabela portuguesa Boa Esperança.

martes, 24 de junio de 2014

Luna igual para todos

Salida de la Luna sobre el Mediterráneo.

G
obernar un país a base fundamentalismo religioso es un sindiós. Al menos eso ocurre en Sudán, donde condenaron a morir en la horca a una mujer. El grave delito fue dejar la fe islámica y engrosar las filas cristianas. Gracias a la presión internacional, los jerifaltes de aquella nación pusieron en libertad a Meriam Yahia.
La libertad de esta señora quedó truncada hoy, cuando intentó abandonar ese “democrático” país. Ya que ha sido detenida en el aeropuerto de Jartum. Espero que dejen vivir en paz a cada cual con sus creencias.
Para mis cuentas se cometen demasiadas atrocidades bajo el manto de la religión; sin discriminar entre media luna, cruces varias, estrellas de seis puntas, etc. La tolerancia es una regla casi oxidada en muchas regiones del mundo. Incluso en ciertas capas sociales, de esta Europa tan siglo XXI, se ningunea todo lo que discrepe de los cánones de la tribu.
La Luna sale igual para todo el mundo, el color depende de las condiciones atmosféricas y, si acaso, del filtro que pongamos entre el satélite y nuestros ojos. En este caso empleé la réflex sobre trípode, descarté el uso de filtro en el objetivo, fijé ISO a 1.600, el disparador con retardo y muchas pruebas. Como siempre con el móvil sale un churro.

Impresiones

Todo es subjetivo, dejemos volar el yo imposible.

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Tratando la conjución de ocurrencias e imágenes. No pongo música porque se cabrean los de la SGAE.