El equipo de grabación de misterios al descubierto se desplazó al pueblo de Castellar de la Frontera (Cádiz), para tratar de captar algún indicio de la dama de blanco, personaje que según cuentan deambula en las madrugadas, por el entramado de calles de la población, buscando aquel que porte la llave de la casa donde abandonó su traje de novia y su vida, porque unos fascinerosos del 36 se llevaron al alba a su prometido para darle el último paseo.
Unos corcheros cuentan que vieron como ella se lanzó al vació desde la torre más elevada, pero su cuerpo jamás lo encontraron, ahora parece ser que su espectro vaga para retornar a su hogar.
Los esfuerzos de los investigadores fueron baldíos, porque la ansiada llave fue a parar a una inmobiliaria 'guiri', la cual tras muchos dimes, diretes y halagos logró convencer a casi la veintena de herederos, para que accedieran a vender la casa del siglo XVII, ya semi derruida, a un matrimonio de rubicundos jubilados centro europeos por cerca de un cuarto de millón de euros. Bocado-pelotazo por la intermediación a descontar del monto total.
Lo que se dice de blanco, ya sólo queda la cal, que enjabelga las paredes de las casas rurales, realzadas por la ornamentación vegetal que le rinde honores. Todo ello abrigado por los gruesos muros de la fortaleza rendida de tantos acontecimientos bélicos, que hoy abre sus puertas de par en par a un rosario de visitantes de los credos más variopintos, tal vez sin credo sea el mejor visado para penetrar en el pasado.
Intuyo que el paseo por este recinto ha merecido la pena, a pesa del abusivo peaje que me ha detraído a cuenta de la moto la AP-7, con las bendiciones del fomento de Maleny.
Como habréis podido deducir la leyenda es una percha para colgar estas imágenes del pueblo de Castellar de la Frontera (el viejo), el término 'guiri' es sinónimo de extranjero (para la audiencia de Latinoamérica), lo cierto es que en la época de la dictadura fue expropiado en su totalidad porque las tierras de labor fueron anegadas por el embalse que se puede ver en la foto, sus moradores fueron trasladados a un soso núcleo poblacional, el castillo quedó en ruinas, dos señoras mayores tenían las llaves de la mayoría de las casas abandonadas, las cuales cedían gratis a quien quisiera instalarse, en los años 80 fue colonia hippie, luego fueron reciclados y hoy se ha convertido en un foco de atracción para el turismo de interior, auspìciado por la administración.