miércoles, 25 de agosto de 2010

Los cisnes sin prosa


Es hora de cambiar la música de las vacaciones por la monotonía de los apuntes, para empaparse de conceptos tan imprescindibles como la enálage del adjetivo, la sinécdoque u otros sin los cuales no puedes ni comprar un kilo de uva moscatel en el mercadillo.

Lucerna es acreedora de un recorrido a pie, el caminante hallará por todas partes la bandera de la confederación ondeando, incluso en el interior de las iglesias. Que yo sepa su selección el único mérito que hizo fue ganar el primer partido a la campeona. Dejemos el esférico a un lado y deleitémonos con sus puentes de madera, una postal a la cual es difícil resistirse a cualquier hora, viene a ser la metáfora del primer amor, siempre uniendo la orilla del presente con aquel tiempo que se nos antoja mejor, tal vez porque olvidamos que nunca se cruza dos veces el mismo río como decían los filósofos griegos.

El casco antiguo está pleno de rincones medievales con su explicación en alemán, claro que como el nómada no pilla ni papa de esa lengua, bueno ‘kartoffel’ sí. Hablando de papeo aquí los precios son para multimileuristas, por lo que el punto de referencia es la estación principal de trenes, en cuya planta sótano hay un supermercado con precios más llevaderos, abre incluso los domingos hasta las 10 de la noche.

No merece la pena llevar reloj encima, ya que por doquier hay torres que  los ostentan, y de lo más pintoresco, como el del antiguo ayuntamiento. Sin embargo aquel cuyo mecanismo aparece en la foto como medieval tiene el privilegio de dar las horas un minuto antes que el resto, al ser el más antiguo de la ciudad.

Otra tentación es el paseo por el lago en cualquiera de las embarcaciones que lo surcan. Es  una perspectiva desde la cual se descubre la ingeniosa “playa” que ha montado esta gente. A juzgar por la cara de los bañistas, las aguas no son termales precisamente. Las edificaciones de la orilla, al margen de su suntuosidad evocan el disfrute de una aventura como para fundir un glacial.

Vuelvo a mi embarcadero con mis apuntes cisne ondulándose sobre los calcos semánticos y otros menesteres menos prosaicos.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Animalario patrio I

 Camaleón distraído
 Cabra en Zernatt (Suiza)

Fuegos artificiales en Malters (Suiza)

El mimetismo desarrollado por algunos camaleones, que empezaron siendo unos sociatas de provecho, no tiene parangón con el alcanzado por el inefable Pepiño Blanco. Este profesional de la boutade por una parte prende la mecha de la subida de impuestos con altura europea, en un solar plagado de mil euristas en el mejor de los casos, eso si las cornadas de la crisis no mandaron al personal derechito al corral del paro. Ahora le estalla en las manos la crisis de Melilla, sin contar con ningún bombero que quiera y sepa manejar el extintor (matafuegos que dirían allende los mares), por lo que se pilla un cabreo multicolor, porque el no menos nefasto Aznar se dedica a pastorear el descontento sin permiso del amo del Kremlin, que reposa en su dacha de verano.
Difícilmente se pueden cometer más desastres para ajar las rosas que algún día florecieron en el solar patrio.

viernes, 13 de agosto de 2010

Glaciares a mogollón


La montaña es lo suficiente elocuente como para dejarla hablar por sí sola, por lo que en esta entrada no me explayaré en muchos detalles. Basta con decir que para llegar al Matterhorn glacier Paradise a 3.883 metros de altura es preciso tomar una combinación de teleféricos desde Zermatt que salvan un desnivel de 2.263 metros. Vale un pico el paseo, como todo en Suiza. Se parte del pueblo a primera hora de la mañana con una temperatura más o menos primaveral para desembarcar rozando los cero grados centígrados en la cima. La gruta que hay bajo el glacial alberga una serie de esculturas realizadas en hielo, iluminadas de forma que aún resalta más su magia. Esto ya sí es frío de verdad, -2º C. Pero fuera la ventisca y la niebla apenas dejan ver el panorama, salvo entre escasos claros que las nubes permiten de forma caprichosa, por lo que debo estar atento con la cámara para disfrutar de los pocos segundos que permiten una toma decente.
Varios montañeros se internan en la niebla, van pertrechados con material de escalada de primera, les envidio, pero esto no es una jornada de senderismo con unas zapatillas “potajeras”. Los integrantes de varias selecciones nacionales de esquí se deslizan sin mucho miramiento, en las pistas que hay entre la Gobba di Rollin y la Testa Grigia. Se nota que los gastos corren a cargo de las respectivas federaciones. Sobre todo cuando se reúnen a comer abajo, en las acogedoras terrazas de la zona de Schwrzsee Paradise, bajo un Sol que se deja querer.

sábado, 7 de agosto de 2010

Alpes visa platino


La disyuntiva entre playa o montaña carece de sentido para el nómada, quien por vivir a orillas del Mediterráneo aprovecha cualquier ocasión para subir a la montaña. Total si se extravía siempre habrá algún san Bernardo dispuesto a socorrerlo con un generoso trago de coñac.
Por esta tierra, Marbella está tomada por los fans de la hamburguesa con gazpacho. Esto debe ser el acontecimiento del milenio, a juzgar por el papanatismo en el que están volcados los medios de comunicación serios, los cuales para justificar la “hiperobamamanía” generada no dudan en intercalar declaraciones de algún personaje de la calle, quien expresa su gran desolación por no poder alcanzar con la vista a la Sonsoles de la Casa Blanca. La vida tiene reveses amargos para quien tiene vocación de convertirse en un clon del mocito feliz.
Aprovecho un hueco en la huelga de los gendarmes del cielo para descubrir ciertos rincones alpinos de Suiza, Zermatt para ser más exacto. Tal vez sea nostalgia de aquella Heidi que correteaba en las montañas de nuestra infancia. Claro que aquella niña era feliz porque no tenía que manejar un céntimo, en cambio la cruda realidad de los mortales es otra. Se puede llegar en coche hasta Täsch, pero aquí te obligan a dejar el vehículo en los aparcamientos tarifados a precio de oro; luego debes coger un tren hasta Zermatt, que como tantos otros del país helvético viene a salir casi a euro el kilómetro. ¿Cobrarán esos maquinistas sueldos de controlador aéreo español?
De todo el mundo recorrido puedo afirmar sin vacilaciones que Zermatt es la localidad más cara que he visitado. Los francos suizos vuelan a velocidad de vértigo. El esfuerzo merece la pena, es una población única. De entrada están prohibidos los vehículos a motor, sólo circulan una especie de taxis eléctricos y carromatos tirados por caballerías, para los más pastosos. Llegué casi anocheciendo, con lluvia, el personal apenas habla francés (aquí domina el alemán), casi nadie conocía las señas del apartamento de destino. Así que tuve que arrastrar las maletas ladera arriba un buen trecho, hasta que un camarero marroquí me indicó en cristiano cual era mi santuario por estos días. Alá se apiadó de mí.
La subida al Gornegrat en tren de cremallera es una excursión imperdible, constituye el punto de encuentro de los montañeros que se atreven con una gira alpina que pasa por el Monte Rosa (4.634 metros) y remata con el Matterhorn (4.478 metros). Estas cumbres, rodeadas de glaciares le hacen sentir a uno más cerca de sí mismo. El clima es voluble en extremo como la vida, sales del pueblo envuelto en niebla, llegas arriba con sol y al poco rato se pone a nevar. Por lo tanto no hay mal tiempo, sino excursionista mal pertrechado. San chaquetón North Face no debe faltar en tu santoral.

martes, 27 de julio de 2010

Vaticano por todas partes


Entrar en el Vaticano y pensar que quienes gestionan el tenderete hicieron voto de pobreza, no es más que una burla a la inteligencia del más obtuso de los mortales, si esto es privación de bienes materiales, ¿qué será de la castidad? Hasta un palustre y una especie de martillo de oro, con mango de marfil e incrustaciones de diversas piedras preciosas, se exhibe sin pudor alguno. ¿Será para la esforzada albañilería de los prelados? La mayor tomadura de pelo se da en la Capilla Sixtina, un “siseador” profesional se pasa todo el tiempo pidiendo silencio de este modo al visitante, es decir tú no puedes comentar nada, en cambio los guías turísticos largan sin miramiento sobre tales o cuales detalles, tendrán bula papal, digo yo.
La entrada es preferible reservarla por Internet, aunque ello suponga desembolsar cuatro euros extras de sobreprecio, ya que las colas en la taquilla normal son kilométricas desde primeras horas de la mañana. Puedes tirarte tranquilamente dos horas hasta que te llega el turno.
Atesorar lo inimaginable, mientras te piden que marques la equis en la declaración de la renta, ya es tener fe en la capacidad acrítica del personal. La riada de turistas que a diario se agolpan en aquellos contornos supone una inyección de euros que ríete de las ventas de refrescos de cola americanos. Cada pontífice que pasó por aquellos muros buscó subir un punto más el boato, que se note el poderío, nada de tíos andrajosos correteando descalzos Galilea y largando contra los ricos.
Como en todas partes cuecen habas, en estos pagos hispanos aún más, los “peperos” de la Xunta de Galicia proclaman que “despanocharán” 4 millones de euritos de las arcas públicas con motivo de la visita del baranda del Vaticano a Santiago. Resulta que el Papa además de líder espiritual es jefe del Estado Pontificio, con lo cual nos toca correr con los gastos. Se ve que el papa-móvil gasta mucha gasolina o así. Tampoco se sabe si el evento lo organiza el bigotes y sus colegas, que al igual que regalaban trajes en Valencia ahora les da por obsequiar túnicas al pontífice a cambio de la salvación eterna.
El jugar con pólvora ajena no es pasatiempo exclusivo de los acólitos de Rajoy. Los rojazos del tripartito catalán, tan independientes ellos, ni se atreven a confesar la pastizarra que sacarán de los contribuyentes con motivo de la inauguración de la Sagrada Familia por Ratzinger. TV3 se dispone a echar la casa por la ventana para que su señal llegue a todos los rincones del planeta, así el hambre se combatirá con ondas hertzianas en lugar de panes y peces. En el casino de la estupidez el crupier no para de vocear: “Hagan juego, ¿alguien da más?".

martes, 20 de julio de 2010

Callejero romano


Nada mejor para tomar el pulso a la Roma callejera y, por qué no decirlo, turística que internarse por los alrededores de la Fontana de Trevi. Te zambulles en un verdadero hervidero humano, por lo que la captación de los monumentos sin gente –manías del nómada- es una tortura infernal que obliga a agudizar el ingenio. Aunque un mimo sin una sonrisa infantil es tanto como un maniquí en un desván.
El transporte público deja bastante que desear en cuanto a pulcritud, el aire acondicionado le suena a bielorruso a muchos vehículos. La bofetada a la pituitaria está asegurada. Aún así es el medio más económico y efectivo para desplazarse, si quieres evitar el vampirismo de las agencias y sus excursiones más light que un plato de agua.
La plaza Navona congrega un buen número de visitantes en torno al conjunto escultórico que ennoblece sus fuentes. También existen en Roma abundantes surtidores de agua potable fresca gratuitos. ¿Quién dijo que no se producían los milagros en la ciudad “santa”? Ya está bien de hacer el primo a base de pagar dos euracos por un botellín de medio litro en los puestos callejeros, regentados en su inmensa mayoría por pakistaníes. No sé por qué me recuerda esto a don Vito y la familia.
En la ruta hacia el Tíber no conviene dejar sin visitar la plaza da Fiori y el dédalo de callejas que la circundan, el mapa mejor que te hagas un gorrito con él y preguntes al personal nativo, que suelen dar todo tipo de facilidades. En algo nos parecemos.
Tenderetes donde repostar no faltan en aquellos lugares, pues lo mismo te venden calabacines en flor que unos jamones un tanto travestidos. En esto el nómada es más devoto de los “santos” patrios Gijuelo y Jabugo.
El día se remata más a gusto entre el laberinto de callejas y terracitas del Trastévere, pero sin entrar al trapo a la primera de cambio. Hay que estudiar con lupa la lista de precios.

Otra opción para escapar al trajín urbanita son los jardines que rodean villa Borghese. A la entrada del museo te requisan la cámara de fotos y el móvil nada más pagar 11 euros en la “biglietteria”. Si quieres imágenes te retratas comprando cartolina (postales). Lo siento no hubo manera de plasmar las obras de Bernini allí custodiadas.
Sólo fatla por reseñar la visita al Vaticano, de la cual algo adelanté en la primera de las entradas de esta serie

viernes, 16 de julio de 2010

Coliseo ibérico


Entre tanta ruina, el visitante llega a la conclusión de toda obra erigida ad maior gloria del gobernante no es más que una burla del destino. Eso sí, duraban un rato largo más que las fastuosas chapucillas de Espe, Pepiño y similares. En nuestro coliseo ibérico los leones andan de vacaciones. Los gladiadores de siempre tras haberse cruzado unos cuantos mandobles de pega, merecen “ambos dos”, que diría un colega, que toda la grada señale con el pulgar a tierra. No se trata de pedir que se abran en canal mutuamente, sino que dejen de salir a la arena para amansar a las fieras con un tridente romo y unas redes por remendar. Entre tanto el procónsul Montilla, con la complicidad del césar Zp, amenaza con cruzar el Rubicón de la carta magna. Aquí cada cual rebusca en el baúl de la historia, para justificar señas de identidad perdidas con el tirano y que arrancan justo en el miliario que interesa. Puestos a remontarnos lo mismo resulta que Viriato era del Alto Ampurdán; por lo tanto el imperio cometió una tropelía contra la Generalitat y ahora hay que resarcir a ésta, a base de esclavas nubias y oro de las leonesas Médulas.
Para reponerse de este tráfago lo mejor será tomarse embutidos y una fruta mientras en piaza Navona se escucha aquello de ¡forza España!

lunes, 12 de julio de 2010

Peregrino al revés




Una escapada por la encantadora y caótica Roma inaugura el periplo estival del nómada. Quien visitó, entre otras cosas, el Vaticano con más curiosidad que fe. Aunque volvió con toda ella arruinada. Motivos: 
  • Comprobar in situ la obscena ostentación que atesora la llamada “sucursal” de Dios en la tierra.
  • Arcaísmos como la guardia valona saludando militarmente al paso de un sacerdote en pleno siglo XXI.
  • El tenderete de cobrar una pasta por admirar una parte de lo que aquellos muros atesoran (ganado con el esfuerzo del sudor ajeno).
  • La fenicia prohibición de fotografiar para venderte las postales… 
Así podría desgranar un rosario de factores. La mayor multinacional del planeta rebosa de ánimo de lucro y escasea de generosidad.
Merece la pena deleitarse con la creación humana, contemplar esas cúpulas de proporciones perfectas, extasiarse con un espontáneo coro de indígenas que interpretó de viva voz un aleluya que ponía los pelos como escarpias de la emoción, cuestiones teologales al margen. Los curas encargados de vigilar los despacharon presto, no sea que la santísima Trinidad se moleste con quienes pagan poco.
Lo mismo que algunos turistas en la inmediaciones del Coliseo posan junto a voluntariosos legionarios romanos por una moneda (el césar Berlusconi parece que da pocos panes); hallé una novia asiática que preparaba el disparo con retardo de su cámara para aparecer con su cónyuge con la plaza de San Pedro al fondo. Cuestión de escenografía.
En sucesivas entradas daré más detalles, sobre la capital, si bien hay que advertir toda la ciudad es un exprimidor de turistas. Este traje del renacimiento es pura metáfora te sacan los cuartos hasta de los mismísimos gemelos del Sur.

Impresiones

Todo es subjetivo, dejemos volar el yo imposible.

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