jueves, 4 de agosto de 2011

Friburgo, Sur como Andalucía

Los mercados y la política. Gárgolas en la catedral de Friburgo. Alemania.

E
stos días, con la economía al rojo vivo, propician que nos hagamos analistas de ese ente malévolo llamado prima de riesgo. Aunque me temo que todo el personal andamos haciendo el primo. Nos vemos toreando la crisis con el fiado y ajado terno de lila y plata en plazas de tercera, mientras en el palco presidencial, unos y otros lucen modelito de diseño y se fuman un puro con las cuitas del respetable.
Monja predicando con el ejemplo. Friburgo.
En la capital del reino andan ocupados con la visita del jefe del Vaticano, es decir mucha policía y gasto con cargo al erario, incluso para asfixiar a la ciudadanía indignada del 15-M. Cuando Ratzinger vaya en bicicleta como la monja de la foto, empezaré a pensar en la austeridad, ‘non before’. Por cierto que en Friburgo hay verdadera devoción por las dos ruedas, cosa que comparto.
Descuiden, que lejos de mi intención está el atizar la soflama política, que para eso el viento terral se las pinta solo por esta zona. Mejor saco los recuerdos de Friburgo. Alemania. Con su mercado arropando a la catedral, donde se puede hallar todo tipo de frutas y hortalizas, eso sí, a precio europeo, es decir al doble o el triple que en España. Compartimos con ellos que somos del Sur de un país y por lo tanto se practica y se agradece la hospitalidad. La ciudad bien merece una visita.
Destacan, entre todos los placeres culinarios, las setas llamadas “pfifferlinge”, aunque las descomunales moras y las tentadoras grosellas tampoco son moco de pavo, sin olvidar la exquisita repostería.


jueves, 28 de julio de 2011

Selva Negra, mentes claras

Desde la cima. Montealegre sería la traducción.

L
A selva negra es conocida así por la densidad y altura de sus bosques, por lo que la luz apenas penetra en las zonas mejor conservadas. La niebla campa a sus anchas. Esto da pie a que la imaginación conecte con todo tipo de criaturas fantásticas.
En honor al perro salvador de su amo
El caminante halla a su paso tallas de madera alusivas a todo tipo de alegorías, la del oso fue hecha en honor a un perro, el cual tras dos días en casa sin que volviera su dueño, se escapó en su búsqueda por aquellos montes, salvándolo in extremis de morir por las zarpas de un oso.
Leyendas aparte aquellas cumbres transmiten paz, a pesar de que apenas pude patearlas, por las continuas borrascas que desfilaron sobre el guerrero de los vientos. Aquí todo se mima con rigor: la producción agropecuaria solo tiene la vía ecológica como única forma de explotación autorizada; la flora alpina se respeta con cariño; los pueblecitos acurrucados en los valles conservan la arquitectura tradicional. A pesar de que proliferan los alojamientos turísticos, los horrendos “blocajos” que jalonan el Mediterráneo aquí están sabiamente proscritos. Es más, se pueden hallar casas rurales perfectamente equipadas con camas para cuatro personas por 39€. Ecotasa incluida.
Guerrero de los vientos
En la próxima entrada trataré de Friburgo, donde la vida gira, en buena medida, en torno al mercadillo instalado en la plaza de la catedral. Tanto es así, que un dos por tres oí grupos de españoles. Disfrutad de las imágenes.















Camino del alojamiento

Vistas desde Belchen
Dramático

Valles a vista de pájaro

Flora alpina

Flora alpina

Flora alpina

Flora alpina


Flora alpina

Flora alpina

Sin prisas

Mirada de líder

Pausa

Verde de julio

Sin contaminación

Mirador

Ruinas castillo Staufen

Ruinas castillo Staufen

Tallas madera

Tallas madera

Tallas madera

Tallas madera

Tallas madera

Tallas madera


Tallas madera
Símbolos por descubrir




Teleférico a Belchen

En el bosque

Cara Norte

Borrasca por llegar

Coníferas y hayas

Un claro


Adelante


jueves, 21 de julio de 2011

De vuelta por Europa



L
legadas estas fechas el autor de este espacio hace honor a su alias y emigra temporalmente a otras tierras. Por muchas vueltas que le demos, el mundo es redondo y al cabo de un tiempo volvemos al punto de partida.
Canicas, mercado de Friburgo
Alemania, pese a todos los prejuicios zurcidos desde esta península, es un país con lugares de tal atractivo romántico que desbordan la imaginación. Sus habitantes son como en todas partes, unos simpáticos y otros un rato bordes como algunos  empleados de Ryan-Air en el aeropuerto de Francfort Hahn. Mientras Merkel, Sarkozy & cía juegan a las canicas con la deuda griega y los mercados, el nómada prefiere internarse por la Selva Negra. De momento estoy ocupado con la tarea de organizar más de 500 fotos.
Ya me hubiera gustado traerme de allí la temperatura, unas cajas de vino Riesling y el “bocato di cardinale” que está hecho el pastel de nombre indescifrable, típico de la Selva Negra. Lo sirven con tanta generosidad, que para un trozo se precisan dos comensales o hambre de dos días.
Desde mi balcón en Múnstertal

Desde la cocina en Münstertal
Canicas, mercado de Friburgo

Canicas, mercado de Friburgo

Canicas, mercado de Friburgo

Canicas, mercado de Friburgo

Canicas, mercado de Friburgo


Canicas, mercado de Friburgo


Impresiones

Todo es subjetivo, dejemos volar el yo imposible.

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Tratando la conjución de ocurrencias e imágenes. No pongo música porque se cabrean los de la SGAE.