jueves, 1 de mayo de 2008

Río de la Miel





Tachando días en el calendario, como un soldado que cuenta los que le faltan para decir adiós a la mili, así andaba yo, hasta que llegó el puente de mayo.
Había que pensar un poco para patear alguna senda que no hubiera sido trillada previamente, lo cual es un poco complicado, caigo en el río de la Miel, allá en los confines orientales de la provincia de Málaga. Hallo una carreterita muy revirada MA-6102, que se interna en un profundo valle, con trazado paralelo al citado río, desde el cauce hasta las medianías van trepando los bancales de aguacates y algún que otro huerto que desafía las leyes de la gravedad, pero que exhibe altanero tomates, lechugas, habas, cebollas y otras hortalizas. Allá en las cumbres, matorral vigilado de cerca por alguna rapaz majestuosa.
Próximos a terrenos de una cantera reciclada en vertedero municipal, no se sabe que será peor, si el remedio o la enfermedad, me salen al paso los contrapuntos de tanto desaguisado, unos lirios se recortan procaces brotando de una gravera. Los verdes cobrizos de la cubierta de los aguacates, ahora en plena floración, dan un toque especial contra las amapolas salidas de los pinceles de Monet, mientras que los cortijos blancos se yerguen altivos en los sitios estratégicos, los insectos con tanto cáliz generoso se dan un opíparo banquete.
En esas cavilaciones que andaba el nómada, envuelto en olor a tomillo, cuando de una casa de campo parte disparado pendiente abajo un pastor alemán, sin tener otra cosa mejor que hacer el vigilante canino que plantarse delante y erguirse, hasta poner las patas en el pecho del caminante, e intentar propinarle un lametón en plena cara. El cartel lo decía muy claro: cuidado con el perro, sí de puro cariñoso el animal.
Retorno un tramo por la veterana N-340 y tomo alguna foto del acueducto del águila, obra faraónica de ingeniería rematada allá por 1880, que salva el barranco de La Coladilla. Sirvió para traer líquido elemento a unas tierras de algún aristócrata que no daba palo al agua, por demás proveer a una fábrica de azúcar llamada de San Joaquín, situada en el pago de Tragalamocha. A día de hoy, las ruinas del ingenio industrial se hallan cercadas con una malla metálica, casi fugaz veo un cartel que amenaza reciclar aquello en un centro comercial. Se ve que está condenado a mover la rueda del dinero aquel paraje.

martes, 29 de abril de 2008

Agradecimiento


Aprovecho la ocasión, con bastante retraso por el premio que sin haber hecho méritos me concedió Mª. Ángeles Cantalapiedra. El caso es que poco tiempo me resta para deambular por los blogs, porque ando más amarrado a la facultad que la bici verde, que tampoco sirve de mucho porque no funciona el presunto alquiler con tarjeta. Eso sí les quedó muy mono el invento a la empresa, que lo mismo ha trincado una subvención de la Junta de Andalucía y todo legal, fíjate. Y el look tan moderno que se encuentra el decano a la entrada de su feudo, hombre...
Menos mal que el puente está a la vuelta de la esquina y soñamos algunos con cruzarlo, siquiera sea de puntillas.

sábado, 26 de abril de 2008

Veredicto

Con el Mediterráneo a sus pies.

Horizontes abiertos.



Cabotaje entre dos pulgares

Pido un favor a mi sufrida audiencia, seleccionar entre las tres fotos que se adjuntan cual de ellas os parece más idónea, para hacerse una idea de la mar como espacio de ocio.
Me falta la decisión definitiva para presentarla en fotoperiodismo, como no domino bien eso de colocar una ventanita para los votos, así que si no os importa lo dejáis como comentario.
Gracias por vuestra colaboración.




jueves, 24 de abril de 2008

Claustro

Por culpa del claustro, que no de éste, sino del de la UMA que no para de brearnos con los mil y un trabajos, como si de unos aprendices de Hércules fueramos, estoy confinado de la alegre bullanga de los blogs. A mayor abundamiento uno está de asesor contable del personal, que en sus tribulaciones no para de lanzar SOS, más desesperados que el radiotelegrafista del Titanic, ya que por primera vez se enfrentan mis colegas a la elaboración de un estado de aplicación de fondos, sin saber discriminar una inversión de un gasto.
Bueno pues aquí me tienen como el capitán del "Carpathia" navegando a toda máquina para minimizar el naufragio colectivo. Poner periodistas a elaborar contabilidad es como pretender hacer una sesión de ouija en medio de un botellón.
Buscaré un hueco a principios de mes para retomar el hilo de este blog, con más telarañas que el Vespino de Adán y Eva.

domingo, 13 de abril de 2008

Pescando





Panorámica de Ceuta desde el monte Hacho.











Murallas Reales de Ceuta.








Rompiendo pañolitos a proa.









Armado de caña y paciencia.











Nómada a la captura de imágenes.










Figuras mirando al Sur.














Grumete aprende a cargar el foque.








Lo que la lonja oculta.







Retorno a mi provincia tras una breve ausencia en el extremo norte de África (Ceuta), donde conviven, sin que Zp tenga que ver mucho en ello, desde hace bastantes años varias culturas: cristiana, musulmana, hebrea e hindú. Eso sí, españolean banderas por doquier junto a mezquitas que llaman a la oración a sus fieles. Hallo la ciudad muy remozada y henchida de mar. Si vais por allí como mucho pedir media ración de pescado, ya que para ingerir una entera hacen falta tres o más personas por la cantidad que sirven. Desde el mirador del monte Hacho uno se siente un poco como Pedro Duque en el espacio con África a nuestros pies, Marruecos como vecino, ese retazo de Reino Unido al frente (Gibraltar) y Tarifa donde convergen el Atlántico y el Mare Nostrum. A la vista de este panorama uno admira todavía más a David Meca por su travesía a nado.
Como estas figuritas, recortándose contra el azul Mediterráneo, ando ahora cada fin de semana armado de moto y cámara para recoger lo que se tercie, o mejor dicho lo que encomienda nuestro profe de fotoperiodismo, que en plan generoso me compensó con un 10 por las primeras prácticas de imágenes de barcos como vehículos de viaje. La verdad es que era fácil apostarse en la bocana del puerto con un tele de 480 y esperar a la maniobra de cargar el foque para tomar una instantánea donde el grumete aprende su oficio.

Este fin de semana toca la pesca marítima en sus diversas modalidades y como las lonjas funcionan a horas intempestivas –léase 5 de la mañana-, he apostado por reflejar a los pacientes armados de caña en el puerto de La Caleta, ya que la flota al ser domingo estaba atracada en su totalidad.
En cuanto pueda asomarán más imágenes a estas páginas para que no os quedéis como el viajero este en Algeciras.

domingo, 6 de abril de 2008

Ronda


Pido disculpas por mi ausencia al respetable público, entre averías de un ordenador -más malo que la carne de sapo- y los encargos académicos me han devorado el tiempo que lleva hacer una entrada medio decente.
Trataré sobre la ciudad de Tajo, es decir Ronda, ciudad de toreros, turistas y meca de moteros de fin de semana entre otras cosas, como uno no quiere ser torero de cartel ni de estatua me propongo la lidia como fotógrafo con una luz cargada de rayos ultravioleta, que refulge en la cal de los pueblos encaramados en las faldas de la sierra, la naturaleza ofrece al visitante un aspecto imponente con la primavera rebosante.

Mientras los esforzados participantes en el evento deportivo, homenaje a la Legión, se afanan en superar los 42 kilómetros a pie o 72 en bicicleta de montaña por cuestas como la llamada de la raspa, que pasado Benaoján a todos se les atraganta, éste es un afamado enclave por los derivados del cerdo que allí se elaboran con mucho esmero. Tampoco desmerece la subida a la ermita en Montejaque donde un rosario de ciclistas sufre su penitencia pie a tierra y arrastra la máquina en un calvario peculiar.


En el caso urbano de Ronda hay mucho que contar, o mejor dicho que recorrer y dar rienda suelta a la imaginación sin tener que picar mucho las espuelas, aún se puede percibir el eco de una partida de bandoleros como la de Pasos Largos, que según cuenta la leyenda fue sitiado y tiroteado en un cortijo mientras su esposa dio a luz, pero fue tal lo que padeció la mujer que murió en el parto. El acosado cogió al recién nacido y liándolo en su faja montó a caballo y huyó con la criatura adosada, en medio de un cerrado tiroteo del que salieron ilesos padre e hijo.
Ahora apenas queda un dos caballos amarillo por esas callejas entre el deambular de foráneos que avistan postales románticas en torno al tajo y el puente nuevo, pero cedo la palabra a la imagen para que vuestro ingenio haga el resto.

jueves, 20 de marzo de 2008

Otra semana








Miércoles Santo, las carreteras registran colapsos importantes, con muchos automóviles camino de las procesiones, el nómada nunca fue hombre de trono, ni el fervor cofrade le quitó el sueño, pero sí le atraen las alturas, el diálogo de la montaña que permite escuchar tus más raras fabulaciones, esa visión de ave sobre una ínfima parcela del planeta que te eleva por encima de tus miopías materiales.
Dejo un centro que bulle y hace cábalas por el desfile de tropas junto a representaciones supuestamente sagradas, presidido todo por una magnífica tribuna digna de un auto sacramental de la edad media acondicionada con mullidos sillones para las excelentísimas autoridades del siglo XXI. La reventa de sillas en todo el itinerario echa humo como si de un Madrid - Barça se tratase, será una prueba de la devoción popular por espachurrar un buen puñado de euros.
La maroma un pico de relativo fácil acceso, para quien se halle en forma y esté dispuesto a caminar ocho horas, es hoy punto de mira de mis andanzas, bueno hasta donde la rodilla aguante me digo.
El acceso desde el área recreativa el Robledal en las proximidades de Zafarraya ofrece la cara más amable del ascenso, antes de llegar a la adecuación me salen al paso los últimos almendros en flor, en otras latitudes más sureñas ya desnudaron su blanca lencería para vestirse de verde.
El bosque de coníferas que acoge al visitante lo sume en aromas de contraluces y musgos, un concierto de pajaritos entreabre el telón verde oscuro que la naturaleza ha tejido y lo disponen para atacar el ascenso a un dos mil, total sólo son 800 metros de desnivel. A poco que se supera el cruce de barracones se alza soberbia entre un mar de nubes Sierra Nevada en dirección Nordeste-Este y desde de allí regala su moderado viento que a 1.700 metros de altitud, en medio de formaciones basálticas que algún transeúnte aprovechó para construir un improvisado refugio, deja la temperatura en poco más de cinco grados. He superado el mal de altura y de hartura, pero la cascada articulación ha puesto su grito en el cielo.
Tras un bocata de chorizo -sabe a gloria ingerido cuan lagarto pegado a su roca soleada- vuelvo sobre mis pasos maldiciendo la torpeza de la ciencia médica en resolver estas cuestiones en la ciudadanía de a pie, mientras opera milagros con los deportistas de élite, se dirá que están hechos de otra pasta. Sí de mucha pasta.
El retorno a la urbe se complica en los accesos a la capital, mientras los prepotentes coches de más de 24.000 euritos se eternizan, más parados que aviones de mármol por el carril izquierdo en su afán de adelantar, el conocedor de los recodos se zafa por la derecha y se va pensando en una tortilla de espárragos recogidos en alguna recóndita cañada con alguna torrija de postre para compensar tanto gasto calórico.




sábado, 15 de marzo de 2008

Encargo fotográfico


Uno más bien parece un mandadero o cosario -no confudáis con corsario, que más quisiera el autor- de aquellos de la época de Franco a tenor los encargos de los docentes para estas supuestas mini vacaciones. Entre las múltiples mandados figura capturar fotos del puerto de nuestra ciudad, así que cámara en ristre intento colarme en vano por más de un rendija para hacerme con un enfoque original, pero ni flores, esta especie de rey feudal investido de autoridad portuaria ha espachurrado unos cuantos "pellones" de euros en infraestructuras varias con cargo al erario, o sea del contribuyente, y luego por todas partes el acceso está vetado y vigilado como cortijo de señorito, también de Franco. Esto sí que es una democracia sui generis.

Hago lo que dejan los subordinados del gran visir permiten y me retiro a instruirme con una exposición fotográfica en el archivo municipal, para luego visitar la Casa del Guardia, establecimiento con más de un siglo de antigüedad donde sirven especialidades como: pajarete, lágrima, seco, guinda, transañejo y otros caldos. Algún viajero romántico y con poco conocimiento del terreno la contabilizó allá por el siglo XIX al relatar: "Málaga la bravía donde mil tabernas había y una sola librería". Ahora los términos se han invertido y los libros son vecinos de los bocoys.

Y dicho esto celebro la entrada 100 de este blog, gracias por escoltarme en esta travesía.

Impresiones

Todo es subjetivo, dejemos volar el yo imposible.

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Tratando la conjución de ocurrencias e imágenes. No pongo música porque se cabrean los de la SGAE.