sábado, 29 de noviembre de 2008

Retirado

El paseo marítimo de Torre del Mar, aparte de ser escenario de botellón y movida nocturna, se revaloriza en esas mañanas limpias de azul con los recién instalados paneles de cerámica que recogen algunas de las reflexiones del maestro Manuel Alcántara:
Risa, mujeres, agua… cuando yo me haya ido, de eso tendré nostalgia.
Yo no tengo madera de santo ni de barca.
(Cuando yo me haya ido –que triste que me vaya- de esta madera mía que hagan una guitarra).
Tal vez por ello el otrora faro marinero se quedó varado en medio de un jardín, como un bote sin patrón ni rumbo.
Con el blog me pasa como este faro con la mar, lo veo desde lejos sin poder alcanzar mis cortas luces a los destellos que se reflejan en la mar.


viernes, 21 de noviembre de 2008

La fuente milagrosa


Era fama en aquella comarca, que las mozas con problemas para tener descendencia solucionaban el problema bañándose desnudas en de la fuente del melero, siendo requisito principal acudir sin la compañía de doña Regla, al amanecer y dejando como óbolo un cesto con vino, almendras y pasas.
Lo que omiten, muchas de quienes sacaron beneficios de tales abluciones, es la cercanía del cortijo donde habitaba el melero, un mozo bien garrido, ojos verde semáforo y pelo rubio ensortijado, cuyos encantos eran casi irresistibles según se dice por un pacto que cuentan hizo con el carnero rojo.
Todo se el "milagro" se vino al traste cuando un cazador, en sus lides furtivas por aquellos pagos, sorprendió a su respectiva en actitud muy condescendiente con el benefactor de las presuntas estériles, dos disparos secos cortaron el aire de la sierra y de los pulmones de aquel manantial de vida.
Para evitar indagaciones de la benemérita corrió la especie de que el joven emigró a América, eso sí a los nueves meses de la caza un nuevo "melerito" vino al mundo. No se sabe si terminará estudiando teleco o dedicado al turismo rural.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Fuentes especiales

Fuente de la teja en sierra Tejeda
Semana movida en la facu, con acontecimientos sucediéndose a ritmo vertiginoso, protestas de diversa índole que han culminado con buena parte de las reivindicaciones logradas, al menos recuperaremos nuestro ya obsoleto software de maquetación, que fue retirado para colocar uno del abuelo del Capitán Trueno por falta de presupuesto.
Como argumento nos lanzan que la universidad está hecha para pensar e investigar, poco le dan al caletre entonces quienes rigen los destinos de la misma. Arrancan un curso cobrando religiosamente las matrículas, nos ponen ante unos chismes antediluvianos y nos piden que hagamos milagros con ellos, lo de los panes y los peces era de parvulitos en comparación con esto.
La guinda la pone el pastel del examen del próximo martes, un verdadero infumable de apuntes, sobre las fuentes especializadas, para manantiales el nómada se tira por otros más gratificantes, que halla en sus correrías por esos caminos olvidados de la mano del hombre.
Toca fin de semana de clausura y puentes solo en sueños. Este que aquí traigo no es de tierras galaicas, sino de fáctura arabiga en Salares (Málaga), localidad ya recreada en parte en la entrada anterior.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Hallado en la montaña





Subí hacia las Llanadas vía Salares, no sin antes detenerme en su minarete mudéjar, su puente árabe, sus callejas intrincadas y perpetua pendiente, para tomar unas cuantas imágenes, con las que completar mi parte de una revista experimental que hemos de crear a demanda de comunicación especializada, definitivamente creo que lo mío va más de fotoperiodismo que de noticierismo, sobre todo el político, cosa bastante absurda de por sí.
Allá arriba, en la montaña, la mente experimenta una especie de metamorfosis y solo piensa como si fuera el CCD de la cámara, la única preocupación son encuadres, cromatismos, plano simbólico, texturas de primeros planos, velocidades de obturación, foco de atención… Lo único que altera el paisaje es un hato de ovejas que pasta con verdadero deleite, con la silueta del cerro Albucaz al fondo.

Eso sí por mi ignoracia en cuestiones de micología dejo tranquilos a todos los especímenes de setas que me salen al paso, algunos tienen unos diámetros como para que David el gnomo se monte una urbanización completa.
Aquí abajo, en la urbe, todo se vuelven enredos, hemos edificado una verdadera torre de Babel para no ponernos de acuerdo con el viaje de estudios. Viajar, hermoso verbo para quien desea pertenecer al mundo.
Mi agenda anda más apretada que los tornillos de un submarino y no puedo dedicar más tiempo. Haré escala en vuestros blog aunque sea a toda máquina.
Toca inmersión. Hasta el próximo avistamiento.

sábado, 1 de noviembre de 2008

La máquina del tiempo muerto




Alguien puso de moda el volver a tratar el rancio franquismo, el de las meriendas con un enorme trozo de pan cateto y una mínima porción de un chocolate, una cosa tan basta los colchones de borra y las mantas tan pesadas como lápidas y no menos calurosas.
Todo este viene a colación, porque la profe de Historia ha tenido la gran ocurrencia de activar un trabajo en equipo sobre la huella del franquismo, dejada por los medios de comunicación en el personal de aquella época.
El nómada tiene recuerdos al por mayor como los que se relatan en el libro “El florido pensil” de Andrés Sopeña, sólo que podría ampliarlo unas cuantas páginas más con anécdotas kafkianas. Cierto día con motivo de la controversia entre el régimen y Gibraltar, el piadoso maestro, muy hábil dando palmetazos, nos formó en el patio del colegio y nos puso a rezar el rosario, adivinad para quien.
¿Por la salud del Papa? No.
¿Por la salud del Caudillo? No.
Para que la pérfida Albión devolviese el Peñón a España. Se ve que éramos gentes de escasa fe, puestos a analizar el resultado de nuestras súplicas.
Ahora se trata de dar marcha atrás en el tiempo, recomponer el velo del recuerdo con costuras al bies, oír lo que la gente grabó en su disco duro, sacar el limpiametales y darle brillo a la cachivachería del desván repleto de polvo.
El caso es devorar el tiempo del alumnado en demostrar que dos y dos son cuatro. Manipulación, censura, desinformación y nacionalcatolicismo.

lunes, 27 de octubre de 2008

Montefrío


A poco que se abre una fisura en mis absorbentes trabajos, lleno tanque y enfilo carretera, hay que desbastar los neumáticos recién estrenados en la moto. Me libro del radar por una intuición y por la vista atenta al horizonte, en una autovía de dos carriles por sentido, ya son ganas de limitar a 100 km/h en una recta en bajada con levísima curva a izquierda, más bien son ganas de recaudar, de algún lado tendrán que salir los cuartos para los fastos de ZP.
A lo que íbamos, o sea en dirección a Montefrío (Granada), considerado como la puerta de Granada en la conquista católica, hoy pacífica población rodeada de olivos y con unos accesos manifiestamente mejorables, asunto que a buen seguro no quita el sueño al omnipotente Manolo Chaves ni a su camarada Maleny.
La iglesia de La Villa en lo alto de un cerro domina todo el casco urbano, mejor subir a pie y con buen ánimo, puesto que las calles fueron ideadas para caballerías y algunos burros no las han mejorado mucho, por el camino se hallan unas casitas con vistas privilegiadas, como una que se rotula de La Parra, al pie de la fortaleza nichos desocupados de la época romana, excavados en la roca arcillosa, que en otros lugares ha propiciado la construcción de viviendas cueva.
Un modesto artesano del esparto avisa que están a punto de cerrar, por lo que el sprint final se hace más complicado con tanto virus a cuestas, apenas tengo tiempo de tomar unas fotos y escuchar a la guía, una francesa que con sumo esfuerzo cuenta que la iglesia se apartó del culto por una tormenta.
Hallábase reunido el personal para la misa siglos ha, cuando penetró un rayo por una ventana, quemó la cola del vestido de una dama y con ésta todo el mobiliario de madera del templo. No dudaron los “científicos” de la época en catalogar aquello como una señal divina adversa. Por lo que construyeron otra enorme iglesia, con espectacular cúpula; en pleno centro de la población. Fue la fórmula ideal para no tener que trepar aquellas cuestas tan fatigosas para algunos.
Claro que aquí hay poco terreno llano, todo es un sube y baja como el Ibex, pero en calles, hoy semivacías porque el personal anda ocupado con la cosecha de la aceituna, de la que obtienen un estupendo aceite según se demostró en la ensalada.

lunes, 20 de octubre de 2008

Llanadas de Sedella


Los virus y los rigores académicos poco me han dejado moverme este fin de semana, pero tiro de archivo y vengo a tratar de Árchez aunque pequeño (poco más de 400 habitantes), es un bello enclave a 530 metros sobre el nivel del mar, en el interior de la Axarquía, destacado hito del mudéjar por su minarete del siglo XIV, considerado por algunos como una joya merinita, apenas se remonta el cauce del río Turvilla, en dirección opuesta a la entrada del pueblo se da con el paseo de los molinos, donde se encuentran las ruinas del llamado de doña Fidela, quien lo vendió a principio a del siglo XX a un vecino, afortunado según la leyenda, pues al remover un peñasco del río halló una vasija de barro plena de monedas de oro y plata, como todo relato popular es difícil constatar la veracidad del mismo.
Otros molinos similares han corrido mejor suerte al caer en manos de ciudadanos centro europeos, quienes los han restaurado y lucen el blanco porte de sus mejores tiempos, aunque los engranajes y sus piedras hace muchos años que dejaron de girar. En las cercanías de éstos, en la margen opuesta unos restos de puente romano y calzada que a duras penas resisten el embate del tiempo y la naturaleza, la cual todo terminar por reclamar como suyo.
Si remontamos el carril de San Antón durante algo menos de un kilómetro con rampas, que en bici nos sacan los colores como decía mi amigo Pepe, daremos en Canillas de Albaida, otro pueblecito de similares características, con excelente producción de uva moscatel y vino dulce, desde aquí se tomará en dirección hacia “La fabriquilla”, hoy área recreativa, antaño pequeña industria hidroeléctrica de la que solo quedan ruinas, de ahí su topónimo, buen lugar para llenarse de monte y de paz, pero los ciclistas buscamos más dureza, por lo que tomamos en dirección a puerto Blanquillo. Por el camino se topan algunas fuentes, siendo la más agradecida la llamada de los borriqueros.
Tras casi 30 kms damos con un bosquete de pinos, límite entre las provincias malagueña y granadina, tal lugar en esta época puede hallarse nevado, por lo que resulta toda una delicia rodar llevando por única melodía el chasquido de los tacos sobre el blanco manto, que nos hará extremar las precauciones en el descenso. Al terminar la protección vegetal se abren paso los ventisqueros, os imagináis porque fueron bautizados así, cruzados con dificultad éstos se despliegan las Llanadas de Sedella, una pradera a 1.600 metros donde el termómetro apenas sube unos grados positivos en los meses de invierno.El retorno pondrá a prueba la habilidad encima de la burra, con nieve al principio y luego mucha piedra suelta entre profundos surcos en las pistas forestales, una vez enlazada la pista principal se convierte en un placer el retorno hasta Salares, otro hito del mudéjar, con su minarete reciclado para los del equipo de Roma.

jueves, 16 de octubre de 2008

El momento justo




Decía el maestro Cartier-Bresson que el fotógrafo ha de capturar el momento justo, que de algún modo con su cámara robaba instantes a la eternidad, esta imagen trata de ejemplificar lo importante que resulta reaccionar en segundos para hallar una toma inusual y en modo alguno pretende ser una falta de respeto, ni está trucada con programas de retoque.

Se trata de ir por la vida con mirada de fotógrafo para captar aspectos inusuales, unas veces más humanos y otros más estáticos.

El caso es convertirse en un mirador inquisitorio de la realidad.

Impresiones

Todo es subjetivo, dejemos volar el yo imposible.

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Tratando la conjución de ocurrencias e imágenes. No pongo música porque se cabrean los de la SGAE.