martes, 5 de octubre de 2010

Horizontes de ocres


Textura creada en 3D por el autor a partir de la primera foto. 

M
Ás de uno estará con sus planes, soñando con la espita del puente del Pilar. Las casas rurales están a punto de echar el cartel de completo, la crisis tiene sus fases. El cuerpo pide monte, cielo pespunteado de verdes y marrones, el Mediterráneo se toma su respiro e invita a su contemplación, en una mecedora, tras la ventana de un octubre que se resiste a refrescar.
Los pobres maniquís de las tiendas de esta tierra deben de tener el sarampión con tanta ropa mientras andamos en mangas cortas. Vivimos instalados en el veranillo del membrillo. Me barrunto que estos frutos deben abundar en los huertos mentales de quienes se columpian en elecciones primarias y otras zarandajas. El paro de este país supera los 4 millones. Eso sí, el FMI aplaude porque España está haciendo las cosas muy bien, a la par que advierte del debilitamiento de balances bancarios. El activo y pasivo del paisanaje importan tanto como las hojas caídas en nuestros parques.
Será por estas y otras razones que preferimos perdernos en la sinfonía de ocres, para olvidarnos de la melopea de los mediocres.
Foto de la derecha: antigua estación de tren de La Cala del Moral (Málaga)

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Al borde del acantilado



E
N la orilla, herida, tal vez grave, yace doña Economía tras haber conocido tiempos de bonanzas. El ladrillo, en lugar de palanca de la actividad productiva, resultó ser una palanqueta de butronero, para abrir la jaula del paro.
Hoy todos sacan pescuezo y pecho después de la huelga: los sindicatos con su cómputo propio. Las aves de carroña de la oposición se afilan las garras en espera del festín. No comulgan con la protesta, pero apuesto a que brindan con champán del caro para festejar el envite contra el zoo monclovita.
Los Zp “boys” están acorralados por la izquierda, hasta las otrora cañas del grupo Prisa se han vuelto lanzas. Hostiga la patronal sin mengua. Vapulea esa mano invisible de los mercados bursátiles día sí y otro también. A esta panda sin brújula le da vértigo el acantilado, por lo que se aferra a un matajo. Entonan que retoman el diálogo social, como quien anuncia el bálsamo de fierabrás, para aliviar a un paciente tirado en una sala de espera de urgencias desde hace tiempo. Hacen falta lámparas de más vatios para alumbrar esta pesadilla.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Reserva 100 togas



Que no les falte ni gloria a la defensa de los imputados en el caso Malaya, léase J. Antonio Roca, Julián Muñoz y otros personajes tan influyentes, que hasta se relacionaban con el presunto implicado en el caso “Goldfinger”.  Un convenio que transmutó una vivienda unifamiliar junto al mar en 72 viviendas de lujo. Esto sí que fue crear riqueza, con la bendición del entonces consistorio marbellí.
Cien togas de reserva aguardan, por si algún letrado despistado deja la propia en casa. Cosa que no sería de extrañar, puesto que tienen ante sí la encomiable tarea de demostrar la inocencia de sus patrocinados. Ya se sabe que hay que cuidar las formalidades, no sea que por carecer del terno adecuado se malogre el juicio de los malayos. Cabe preguntarse, si para cualquier trámite que deba realizar un españolito de a pie en el juzgado, hallará tanta providencia de medios y hasta contertulios televisivos dispuestos a defender la cuadratura del círculo.
Supongo que los restaurantes de la zona habrán hecho acopio de viandas para los días que se avecinan. Así podrán ofrecer menús del día como chorizo a la costera de entrante, pavo con guindillas para templar la panza y uvas a lo Lazarillo de Tormes para aliviar la digestión del personal. Téngase en cuenta que la Ciudad de la Justicia estará cercada de “sopotocientas” mil cámaras y micros, que los curritos de la prensa algo habrán de comer, al final todo es cuestión de “cash flow”.

martes, 21 de septiembre de 2010

Oigo cencerros que no campanas.



Naciones Unidas se puebla estos días de discursos pletóricos de buenas intenciones, siempre fue buen negocio vender humo de pajas a buen precio. Los llamados “Objetivos del milenio” no dejan de ser una orza de buenas intenciones en manteca, eso sí la orza de la tienda de los chinos y la manteca transgénica.
Zapatero aprovecha para posar junto al jerarca marroquí, como pareja bien avenida. El Norte de África es miel sobre hojuelas y quien diga lo contario es un traidor a la Moncloa. Todo lo contrario que sus disciplinados e impolutos ministros que aprovechan la lejanía del amo para avisar a los jornaleros que se avecina una subida de la luz.  Las “probeticas” empresas eléctricas son deficitarias, ya se sabe que les cuesta un megahuevo pagar los sueldazos de sus jefones. Estamos a expensas de lo que ocurra en la subasta de las comercializadoras, unas almas perversas que se llevan al río los buenos propósitos de la recuperación económica, creyendo que era mocita y resultó que tenía más espolones que un gallo de pelea.
Hay que tener la cabeza llena de cencerros para pretender que comulguemos con piedras de molino. Ya hemos visto demasiados rosarios de la aurora y oído tantas campanas doblando por promesas fenecidas. En este páramo abundan especímenes tipo viva la virgen para una piara cada vez menos mansa. Por todo lo dicho vengo a conceder este sombrero al pastor de las dos Españas (la que él se piensa y la de verdad).

sábado, 18 de septiembre de 2010

Surcar

Deslizándose como un velero sin prisas el estío levó anclas sin decir adiós. A estas alturas los días de playa quedan condenados a ajarse como una postal. El primer chaparrón serio echó abajo el telón de los baños placenteros. Aunque siempre quedará el consuelo acercarse a la orilla para zambullirse de azul y sal.
Tierra adentro es hora de hendir la reja a los rastrojos. El tractor ya borró la faena de uncir la manta, la collera y el horcate a la pareja de mulos, para surcar la besana arrancada tras muchos pasos apoyado en la mancera, corrigiendo con la voz a esa bestia caprichosa, que no entiende de ría ni de boo.
Ya todo es cuestión de volante, como los miles de ellos que colapsan cada día las calles de esta urbe, que amputada por unas obras de Metro se parece a una enferma con el colesterol por las nubes, que engulle sin cesar la golosina del coche hasta para ir a comprar tabaco.


Fotos tomadas en la playa de Sacaba. Málaga.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Punto final, campus de Teatinos



Mesa de sonido ultramoderna de la facu


Atrás quedaron cientos de horas pegados a la pantalla, cuando no a unos apuntes más indigestos, en algunos casos, que una tortilla de alcayatas recuperadas del fondo de un pozo. La matrícula en la última asignatura por fin me permite salir de este angosto túnel, en el que me interné allá por 2006.
Las fatiguitas pasadas con la realización de un programa informativo tipo telediario, de 30 minutos de duración, pusieron al límite los nervios de todo el equipo, que aprendimos lo complejo de elaborar una escaleta y, lo más difícil, que se cumpliera en un plató propio de una cadena en pura ruina. Costó dios y ayuda que el invento saliera adelante, pero fuimos capaces entre todo el personal. En aquel y otros marasmos se forjaron amistades que ahora soportan la disgregación espacio temporal.
Se abren unos caminos por recorrer carentes de muchos rótulos y no exentos de dificultades, eso sí contamos con una mochila repleta de experiencias personales, de las que dejamos las negativas en algún contenedor olvidado.
Es hora de pensar como aves migratorias, en busca de otros vientos que nos lleven hasta árboles con nombres y frutos desconocidos por el momento.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Anhelada siesta



Se hace eterno el sprint final de esta retorcida etapa, pero no queda otro remedio que apretar los dientes hasta el viernes, para echarse después una larga siesta y así olvidar el chorro de datos capturados porque sí.
Desplego brevemente en el blog la última fase de mi periplo por la Confederación Helvética. En este caso Zurich, ciudad que tiene sus encantos concentrados en el casco antiguo. El resto es de aspecto más bien frío, y con la sensación de ser un hervidero de trabajadores de cuello azul, léase empleados del sector servicios. Como consuelo les queda tomarse un refrigerio junto al lago a medio día. El tener separados a los bañistas por sexos se ve que no era cosa exclusiva del franquismo, aquí aún conservan esa reminiscencia, el pecado de la carne azotaba sin desmayo. Aunque enfrente, para compensar, hayan instalado una tienda de arte, entre el que se exhiben unos delicados falos de diversas tallas.
Aparcar por libre es misión imposible, a pasar por caja toca, como viene siendo habitual. Las señales de las autopistas están con letras blancas sobre fondo verde, a la inversa que en el resto de Europa (fondo azul). Entre eso y la pésima ubicación de los carteles, algunos justo encima de la salida de un túnel y por la izquierda, el lío está asegurado. Con la de francos que trincan ya podrían esmerarse en no volvernos locos.
Menos mal que la cadena nórdica de bares de pescado tiene sucursal en la estación central, así puedo despacharme un remedo de paella, lo único que sabía balbucear en español la empleada. Aquí saber francés no vale de mucho.
Antes de tomar el avión, en el Watch International Center, observo como un grupo de mujeres, ataviadas al estilo islámico, se despendolan comprando relojes de más de 24.000€. Se ve que el imán de su barrio las demoniza  si enseñan los muslos, en cambio reventar petrodólares debe ser un atajo para llegar al paraíso. Uno que no alcanza a entender a esas personas que dejan que otros decidan por ellas donde está la aduana entre el bien y el mal.
Cierro el tenderete suizo y me encomiendo a santa Suerte.


miércoles, 25 de agosto de 2010

Los cisnes sin prosa


Es hora de cambiar la música de las vacaciones por la monotonía de los apuntes, para empaparse de conceptos tan imprescindibles como la enálage del adjetivo, la sinécdoque u otros sin los cuales no puedes ni comprar un kilo de uva moscatel en el mercadillo.

Lucerna es acreedora de un recorrido a pie, el caminante hallará por todas partes la bandera de la confederación ondeando, incluso en el interior de las iglesias. Que yo sepa su selección el único mérito que hizo fue ganar el primer partido a la campeona. Dejemos el esférico a un lado y deleitémonos con sus puentes de madera, una postal a la cual es difícil resistirse a cualquier hora, viene a ser la metáfora del primer amor, siempre uniendo la orilla del presente con aquel tiempo que se nos antoja mejor, tal vez porque olvidamos que nunca se cruza dos veces el mismo río como decían los filósofos griegos.

El casco antiguo está pleno de rincones medievales con su explicación en alemán, claro que como el nómada no pilla ni papa de esa lengua, bueno ‘kartoffel’ sí. Hablando de papeo aquí los precios son para multimileuristas, por lo que el punto de referencia es la estación principal de trenes, en cuya planta sótano hay un supermercado con precios más llevaderos, abre incluso los domingos hasta las 10 de la noche.

No merece la pena llevar reloj encima, ya que por doquier hay torres que  los ostentan, y de lo más pintoresco, como el del antiguo ayuntamiento. Sin embargo aquel cuyo mecanismo aparece en la foto como medieval tiene el privilegio de dar las horas un minuto antes que el resto, al ser el más antiguo de la ciudad.

Otra tentación es el paseo por el lago en cualquiera de las embarcaciones que lo surcan. Es  una perspectiva desde la cual se descubre la ingeniosa “playa” que ha montado esta gente. A juzgar por la cara de los bañistas, las aguas no son termales precisamente. Las edificaciones de la orilla, al margen de su suntuosidad evocan el disfrute de una aventura como para fundir un glacial.

Vuelvo a mi embarcadero con mis apuntes cisne ondulándose sobre los calcos semánticos y otros menesteres menos prosaicos.

Impresiones

Todo es subjetivo, dejemos volar el yo imposible.

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