sábado, 5 de junio de 2010

Chatarra presupuestaria


En la ruta hacia el desguace de la cordura, peperos y gürtelianos han marcado un nuevo hito. Se acaba de conocer que la todopoderosa Esperanza Aguirre despachurró nada menos que 1.388.000 euros  (cerca de 231 millones de las antiguas pesetas),  de los  bolsillos madrileños en colocar exclusivamente la primera  piedra de un proyecto megalómano que pasó a la estantería de las piezas olvidadas, el Campus de la Justicia, que ya resulta toda una ironía del destino.
Igual el pedrusco consistía en un diamante único de muchos quilates y faces. Con lo cual no es de extrañar que la presidenta se quede escueta en palabras, hasta que un micro abierto la delató, en plena confesión sobre su parquedad léxica contra las propuestas de austeridad del ejecutivo. Llegados a este punto cabe recordar al bueno de Cervantes  en el capítulo LXVII cuando pone en boca de Sancho esta sentencia: "Dijo la sartén a la caldera: Quítate allá ojinegra”.

domingo, 30 de mayo de 2010

Sudar la camiseta




El personal anda mosqueado por la bochornosa infiltración en el festival de Eurovisión de un tipo ataviado con barretina y altas dosis de ego. Que ya son ganas de perder el tiempo en trasnochados eventos. Como si este individuo fuera la metáfora de la crisis que irrumpe en un escenario de orquídeas financieras para segarlas sin miramiento.
Los monclovitas andan enfrascados en una partida a tres bandas, en la que cada jugador ha enrocado su rey a cal y canto, sin mover un ápice sus peones, salvo los sindicatos que amenazan con la infantería de la huelga de cara a la galería. La patronal, con un líder con menos puntos que el carné de conducir de Farruquito, apuesta por el despido barato como piedra angular de la reactivación económica. Pepiño proclama que sudará la camiseta, ¿se vendrá a la playa en un utilitario sin aire acondicionado con los niños y la suegra? Vista así las cosas mejor salir por esos cerros en busca de algún cortijo de sosiego.

domingo, 16 de mayo de 2010

Tejas sueltas


Hay objetos que fueron creados para tener una función genuina; por ejemplo las tejas para proteger la cubierta de las casas de la lluvia. Las cabezas de los humanos se supone que están para albergar una mente pensante, con capacidad de raciocinio. Basta escuchar las andanadas dialécticas de uno y otro bando político para darse cuenta que todo se va en esgrima retórica. Tejas y cabezas han devenido en puro atrezo que importan un pimiento.


Ahora resulta que papá Estado no puede dejar de cobijar con subvenciones y otras bagatelas a sindicatos y partidos políticos. Pobrecitos ellos, llenos de goteras, porque el ciudadano de a pie no arrima la tocateja que precisan en su azotea. En cambio resulta una sagrada obligación comulgar con ruedas de molino a base de subidas fiscales, no sea que los “peperos” monten más chiringuitos “gürtelianos” o desaparezcan. Lo cual acarrearía un gran luto entre la feligresía.


Pepiño Blanco, que no da puntada sin hilo, entretanto pasa la mano por el lomo a los sindicatos, para que no ladren en demasía por la dentellada propinada por el BOE a los trabajadores.

sábado, 1 de mayo de 2010

Coímbra, punto y seguido


Coímbra, con su entramado de callejas empinadas trepando hacia la universidad, pone a prueba la forma física del visitante. Se supone que alumnado estará a punto para una maratón. Menos mal que siempre queda un hueco en la “pastelaría” para meterse un buen chute de calorías. El legado árabe dejó su impronta en algo más que en el intrincado casco urbano.
La Universidad con tanta solera como años a sus espaldas clama por una restauración. El rectorado se cuida con esmero y al personal de a pie como siempre lo surcen, en esto no somos diferentes de nuestros vecinos.
El fervor religioso parece que bulle por esta parte, ya que a falta de una cuentan con dos catedrales, que lo mismo había ofertas con las indulgencias con tal de completar el aforo.
En la parte baja de la ciudad los comercios con sabor añejo subsisten, aunque se avecinen las mudanzas que vaticina Saramago en “La Caverna”.
Dejo Portugal y me temo que este cuaderno en reposo por un tiempo, ya que la asignatura de TV es como un agujero negro que engulle todo a su alrededor. Trataré de buscar alguna cuerda del universo para descolgarme hasta el planeta bloguero.

domingo, 18 de abril de 2010

Venecia más salada


Aveiro (Portugal) es una ciudad sorpresa para el visitante, perfecta desconocida para el público español, está surcada por canales que le confieren cierta reminiscencia veneciana, solo que aquí las embarcaciones (mouliceiros) tienen un aire más burlesco en sus proas.
La sal y la luminosidad le dan un aire especial al conjunto urbano donde destacan edificios modernistas, que reflejan el asentamiento de una floreciente burguesía de principios del siglo pasado. En esta época de vacaciones académicas las calles presentan un aspecto un tanto despoblado, tan solo algún grupo de turistas “chárter-diesel”.
El ayuntamiento ha aprendido de tantos otros a eliminar las plazas de aparcamiento disponibles y ha dispuesto su trinconismo particular. Aún así merece la pena disfrutar de este trozo de Atlántico que se quedó tierra adentro, tal vez prendido de alguna sirena varada.

viernes, 16 de abril de 2010

A ritmo de tranvía


Oporto se merece ser bebido a sorbos cortos, sin prisas, dejar que la romántica decadencia de su casco histórico embriague al visitante. Quien vaya con la idea preconcebida de hallar un patrimonio urbano en perfecto estado mejor que aparque sus planes, por doquier se precisan muchos fondos para restaurar el sinfín de inmuebles que claman al cielo, mientras que el pragmatismo les da la espalda y apuesta por las avenidas con muchas alturas, más proclives a la especulación.

Llama la atención en un centro comercial que tenga más éxito un local dedicado exclusivamente a sopas tradicionales (servidas en generoso lebrillo más que plato), en vez de la comida “franquiciada” de los yanquis. Si estos portugueses tuvieron la sapiencia necesaria para elaborar un exquisito vino, ¿por qué no habrían de tenerla para seleccionar el almuerzo?

El puente Luis I; las embarcaciones sobre el Duero, otrora transporte obligado de toneles; la profusión de azulejos y los tranvías son la seña de identidad de esta urbe que deja sentir su bouquet largo, añejo y redondo.

domingo, 11 de abril de 2010

Rías bajas 02


Combarro (Pontevedra), enclave marinero, donde se dan cita los hórreos, la arquitectura popular del siglo XVII y, por qué no decirlo, la riada de turismo chárter – diesel de nuestra época, excursiones de autobuses del Imserso así como otras de variada índole pastoreadas por el guía de turno “metebullas”, que nadie discute su derecho a conocer mundo, sólo que atraen tanto al nómada como unas ostras caducadas.
El casco urbano se presenta bien conservado, si bien denota su vocación de cara al visitante y sus réditos, un excesivo atrezo de corte municipal no impide darle con fruición al pulsador de la cámara cuando se abre un claro humano, aunque luego sea preciso sacrificar buen número de archivos por motivos de espacio en el blog. El orujo a pie de ría conjuga perfectamente la Galicia interior con el mar.
Portonovo tampoco ha escapado a la presión vacacional, aunque su puerto guarda recovecos dignos de recoger.
Para quienes siguen este blog, y se interesan por mi visita a La Coruña y las rías altas, diré que ya fueron destino hace varios años.

Próxima escala Oporto.


miércoles, 7 de abril de 2010

Rías Bajas 01


Decir Rías Baixas es mentar el sabor a Atlántico, a mar a lo grande, aspirar el aroma a algas y como no, al inconfundible marisco, bien regado con un elegante y suave ribeiro, servido a 10ºC para que se ponga el paladar a segregar antes del primer bocado.
Pero Galicia va más allá de su gastronomía, su arquitectura peculiar y su gente cautivarán al visitante, que en absoluto se sentirá en tierra hostil, incluso se nota el esfuerzo por “falar” en la lengua común para mejor entendimiento.
Sanxenxo presenta una presión urbanística muy acusada en su núcleo principal, por lo que será mejor internarse por alguna de sus parroquias como Adina o la playa de Pedras Negras, sin perderse el paso por la pintoresca punta de la Lazanda con las islas Ons al fondo, un espectáculo impresionista de luz y dinamismo.
La Toja resulta una isla con aires bastante “gürtelianos” a juzgar por los automóviles, campo de golf y viviendas de la zona, poco acogedora salvo la plástica de algunos encuadres en torno al puente que la une con O Grove. En este núcleo la oferta de restauración resulta más moderada, sin sacrificar la calidad.
La red viaria gallega presenta un trazado bastante intrincado y peculiar, por lo que es aconsejable llenar la maleta de paciencia y revolear el GPS. En caso de querer acortar tiempo la autopista es la única solución.
En la próxima entrada completaré la visión galega do nómada.

Impresiones

Todo es subjetivo, dejemos volar el yo imposible.

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Tratando la conjución de ocurrencias e imágenes. No pongo música porque se cabrean los de la SGAE.