viernes, 28 de septiembre de 2007

Río Campanillas




Piensa el personal que Málaga es sólo Sol, playa y 'pescaíto', esta provincia tiene muchos rincones ocultos que un cicilista empedernido como el que suscribe ha recorrido bajo diferentes temperaturas, algunas un tanto extremas. Hoy he paseado por parte de esos escenarios.

Cuando entreno a solas por esta carretera sin ponerme a competir conmigo mismo, vienen a mí recuerdos de otra existencia, como por ejemplo de aquella duquesita guapa, lozana, goyesca ella, con el pelo largo moreno y crespo, de ojos hechiceros que allá por el siglo XIX viajaba desde Córdoba a Málaga en su coche de caballos, acompañada por una tutora inflexible y recelosa, ataviada de riguroso luto, para entendernos Dª. Carabina.

Quiso el destino que la ‘partía’ de Frasco el ‘Espabilao’ se percatara de la llegada del carruaje antes de que éste pasara por Lo Cotarro con lo cual no les fue difícil hacerles emboscada nada más pasar el tajo Lastras, sin muchas complicaciones se llevaron a su refugio en el barranco del Sol a la duquesita y a Dª. Carabina, dejando al cochero atado a un recio olivo, previamente incautaron todos los dineros y lo que de valor hallaron, (joyas cordobesas, vino de Montilla, melones de Benamejí, aceite y molletes de Antequera entre otros).

Respetando a la noble señorita y echándose continuas chanzas a cuenta de Dª. Carabina se corrieron esa noche una juerga, sin escatimar en vino, cabrito, coplas y baile del que participó, tímida al principio, entusiasta después la ilustre huésped, lo que desató las iras y la lengua de su fiel guardiana, para general y grande regocijo de la concurrencia.

Al amanecer siguiente y cortando por un atajo despidieron los bandoleros a sus invitadas en Los LLanes, dejándolas a lomos de sendas mulas de paso cansino, indicándoles el camino de la capital, la ‘partía’ picaba espuelas para la torre Zambra, atalaya privilegiada desde la época musulmana y liberando al pobre cochero de paso.

Las damas llegaron al atardecer al convento de Teatinos de esta villa “la primera en el peligro de la libertad”, desde donde se dió aviso a los migueletes.

Visiones en la carretera

Ya no llevan las duquesitas esos románticos coches
ahora derrochan muchos caballos su montura,
se pegan sus viajes por las urbanas noches
y las carabinas se quedan viendo la tele basura.

A las duquesitas les gusta mucho conducir,
visten ropa de marca y tienen un master importante,
en medio del atasco no dudan en maldecir,
no tienen novios sino un amigo elegante

Me salen al paso los fantasmas del ayer:
En la puerta de un cortijo, hoy pura ruina,
antes venta de buen comer y mejor beber
gesticula y brama Dª. Carabina.

Bajo un frondoso algarrobo descansa el cochero,
la duquesita me adelanta en las Siete Revueltas,
me pita y me saluda confundiéndome con el bandolero,
mientras pedaleo, las piernas duras y las ideas sueltas.

3 comentarios:

Bichitodeluz dijo...

Lindas instantaneas desde ese lente que está preparado para captar de cada rincón esa luz tan especial.

Muy símpatica y alegre esta nueva leyenda

Abrazoss
M.Pilar O

blumun dijo...

Hola y buen día. Escribes muy bien, enhorabuena, y además con vistas incorporadas preciosas.
Saludos.

Nómada planetario dijo...

Gracias por los ayudas que mi infuden para que siga navegando con mi cayuco desvencijado.

Saludos a todas las lectoras.

Impresiones

Todo es subjetivo, dejemos volar el yo imposible.

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