domingo, 13 de julio de 2008

Buscando el ayer


Más quemado que los personajes del desfile del fuego que luego hallé en Garrucha, me tenían tantos exámenes, eso sí, tuvieron su recompensa, para desquitarme puse rumbo a Levante con idea de resarcirme de tanto tiempo incinerado.
Ha llovido muy poco en esta parte, desde que Juan Goytisolo escribió “Campos de Níjar” allá por la década de los 50, pero el ladrillo y los invernaderos han invadido buen parte del paisaje de tal modo que el actual núcleo de Campohermoso no es más que un erial colmado de polietilenos e infraviviendas, donde se cultivan tomates con delicioso sabor a plástico. Mejor será dejar aparcado este capítulo de valoraciones y centrarse en algo más banal, para evitar chamuscarse, ya que todo podría convertirse en una pesadilla plagada de dragones que vomitan llamas contra toda una plaga de “creadores de riqueza” que velan por el bienestar de las impolutas concejalías de urbanismo.
Así pues, uso mis técnicas de fotografía para captar otros entornos más amigables de Las Negras, paraje del que guardo el recuerdo personal de una anciana, envuelta en riguroso luto, pañolón incluido que a lomos de una borriquilla, me vendió los tomates más sabrosos que comí en vida, claro que aquello ocurrió en 1987. Aún conserva esta aldea síntomas de paraje agreste y sabor a rebeldía rural, si bien asoman en lontananza monstruos de hormigón, tal vez lo más prudente será cuidarse de arremeter contra los escasos molinos con mis débiles lanzas, sino enviar misiles de ironía.
No obstante si queda una playa donde perderse es La Cala de los Muertos, de la que me ocuparé en la próxima descarga.

4 comentarios:

Carlota dijo...

jo, que envidia la terracita esa de Las negras... así que una viejecita te vendió unos tomates en el 87? y llevabas dinero siendo tan chiquitín? :P. Un beso!

Mertxe dijo...

Qué amarga puede ser la crónica de unas vacaciones, sobre todo de las que transcurren por la costa. Herir el paisaje siempre es malo, pero hacerlo frente al mar..., no sé, tiene mucho de irse recto al corazón de la vida, ¿no?, de allí vinimos, eso somos en esencia, ¡pues caña al mono!, después de todo la pasta es la pasta y que no nos vengan con tonterías. Así nos va.

Esperaré impaciente la cala.

Belén dijo...

Madre mía, yo me quedo a esperar la nueva entrada...;)

Besicos

Bolero dijo...

que curioso, esta semana pasada estuve en sitges, mi calita estaba debajo del cementerio, tras 20 años me entero q mi calita no se llama la cala del muerto
Para mí ha sido horrible, han cambiado el camino, donde eran piedras ahora hay cemento, donde bajaban rocas ahora un paseo
joder no nos queda ni portugal

muakkkkkkkkkkkkkkkkkk

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Todo es subjetivo, dejemos volar el yo imposible.

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