domingo, 5 de octubre de 2008

Sierra Tejeda




Nos escapamos ayer por esas alturas un grupo de camaradas de la facultad, para tratar de disipar las borrasca de tareas que se nos avecinan, como destino me dejaron elegir la sierra de Tejeda, entre Alcaucín (Málaga) y Zafarraya (Granada), iniciamos la picada o sendero –como gusten llamar- desde el área del cortijo del Alcázar, idóneo lugar de acampada.
Ensayamos la subida al pico de la Maroma, cuya cima supera los 2.000 metros, nos quedamos a una hora de hacer cumbre, tanto la luz solar como las nubes bajas, que cubrían gran parte de la mal señalizada vereda, me hicieron reconvenir al grupo sobre la conveniencia de retornar sobre nuestros pasos, aún así hubo un pequeño extravío que solventamos con las referencias visuales que iba tomando y las esquilas de un pequeño hato de ovejas que sesteaba en una ladera al abrigo de los vientos. Nada mejor que perderse en las montañas para encontrarse con uno mismo; incluso para ver como diminutos los problemas que tanto enredan por acá abajo. Si he de reencarnarme, que sea en algo que more por esas cumbres, que peinen mis días el paso de las nubes, sin más reloj que las estaciones llenas de aves rapaces en círculos de cortejo.

11 comentarios:

Belén dijo...

No me extraña,. yo también quisiera se nube en Granada...

Besos

Enredada dijo...

Tus imágenes...bellas.
Tus palabras tan ciertas.
Volver los pasos que dimos, tratar de reconstruir.
Si reencarnara, quisiera ser parte de ese lugar mágico, en donde encontrarse con uno mismo haga que todo sea por lo menos más entendible.
No llegué a casa todavía, pero ya estoy en Argentina, mil besos

Lena dijo...

Yo necesito exactamente eso...

Ver todo pequeñito.

Buen paseo reconstruido con muy buenas letras.

Abrazo, Nómada!

Carlota dijo...

yo creo que la naturaleza nos hace reencontrarnos con nosotros mismos, con nuestra verdadera naturaleza, valga la redundancia... sería una gozada una reencarnación como la que eliges. Un besuco (preciosas fotos, y también la de la cabecera)

toñi dijo...

Disfrutar de la naturaleza es algo que no tiene precio, tal y como describres ese paisaje deber ser una autentica maravilla. Gracias por felicitar a mi hijo. Un besoo

Bolero dijo...

Me gusta volver a leerte, pq entras como brisa por mi casa
muakkkkkkkkkkkkkk

Raquel Fernández dijo...

Me gustó mucho el texto, y las fotos, como siempre, son preciosas. Tu trabajo en su conjunto es muy valioso. Pasé antes por acá, pero vi que te habías tomado unos días de descanso.
Un beso grande y buena semana.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

¿En los picos llenaste los pulmones de oxigenación suficiente?
Las fotos bárbaras, la de cabecera es la pera.
Besillos

Estrella Altair dijo...

Me gusta la sierra, sea la que sea, España tiene esa suerte, permite recorridos idílicos, llenos de belleza, como estos que tu muestras en las fotos... pero sobre todo esa sensación de estar al aire libre que no tiene precio, el sentirte vivo y bien.

Un abrazo

PIER BIONNIVELLS dijo...

Asi es, a veces encontramos esa paz hermosa en lo más alto de la existencia..que hermosa foto. sii.

Que estes bien.
Un abrazo.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

es domingo y no has puesto nada; vago, seguro que estás por ahi retozando.
besines muchos

Impresiones

Todo es subjetivo, dejemos volar el yo imposible.

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