miércoles, 17 de noviembre de 2010

La maldición del cabrero





G
Abrielillo conocía el cerro de la Jaula y la loma de Rengel tan bien como cada una de las cabras que cada día pastoreaba. Su deambular le permitía tener un censo mental de todos y cada uno de los moradores de los cortijillos que se aupaban en las empinadas laderas.
Llegado el Domingo de Resurrección decidió que el también tenía derecho a participar en la secular tradición de pelar la pava como el resto de los mozos. Carmen, la morena de ojos claros del cortijo de Pepe el Cojo, hacía tiempo que le rondaba por la sesera. Encaminó sus pasos hacia allá. El colega, huérfano de padre desde los ocho años, no tenía ni para una bici. Encontró a la hembra de sus sueños subiendo un cántaro desde el pozo. A ella le costó admitir la conversación banal del chaval, atrevimiento que se tomó porque su padre se había ausentado a tratar unos asuntos de semillas en el pueblo, que si no ni flores.
El cabrerillo se animó bajo el algarrobo y, para mejor cortejar a la Carmen de sus entretelas, se arrancó por unos fandangos de Güi, como era la costumbre en algunos lugares de la Axarquía. La otra no podía aguantar la risa por lo que desafinaba el pobre, pero como le ponía empeño se contuvo. De esta pastoril guisa les sorprendió el padre de la muchacha, lo primero que se oyó fue una piedra silbando por encima de sus cabezas. Pepe les lanzó todo tipo de increpaciones: “Me cagó en la cuna que te ‘roó’, como te pille con mi niña te voy a desollar…” Esto es lo más flojo, el resto lo podéis añadir en plan grueso calibre. A aquel tipo los individuos que consideraba de inferior categoría social le caían casi tan mal como a Puigcercós un andaluz.
Nuestro cabrero salió despavorido arroyo abajo, al tiempo que soltaba alguna maldición: “Así críen jaramagos todo tu cortijo y se paseen las culebras por el ‘sumier’ de tu cama”.
Lo mismo tuvo algo de visionario el improvisado cantaor, ya que el lugar es pasto de la ruina. El ex cabrero se hizo concejal de urbanismo de un municipio costero a finales de los 80. La correlación entre el patrimonio particular y la proliferación de urbanizaciones, medida según el coeficiente de Pearson, arroja r=+1. Para legos en estadística, a mayor terreno recalificado más amasaba el que cambió la honda por un despacho.
El cortijero, acuciado por la falta de subvenciones a sus cultivos y la sequía del pozo, vio como su niña se casaba con un tratante de caballos, para tener que divorciarse a los pocos años por los malos tratos que recibía de aquel animal.
El algarrobo sigue allí como testigo del idilio interrumpido y del cáncer urbanístico que se le acerca inexorable.
PD. Todo lo aquí relatado, en cuanto a personajes y situaciones, es producto de la imaginación ante cualquiera de los parajes tan sugestivos como presenta la Axarquía.

23 comentarios:

Elena Lechuga dijo...

Pos yo me cambiaría por una moza de hace 150 años pá que me acortejaran; eso sí que era amooooo

Carmen dijo...

lo de los jaramagos y las culebras es para enmarcar

me encantan esas dos fotografías

besos sin maleza de por medio

Sue dijo...

Pues para ser inventado parece real como la vida misma. Y contado con un salero y un arte que no sé yo. Me ha gustado mucho este retazo de historia que no es historia. Como tus fotos. Como siempre Nómada.

Tesa dijo...

Pues yo hubiera jurado que se trataba de los ancestros de una operación Malaya cualquiera.

MarianGardi dijo...

Me ha gustado el relato, muy autentico y coloquial el lenguaje.
Besos parisinos

Vane dijo...

Me ha encantado el relato! y las fotografías!
besines

carmen dijo...

Lo del cortejo se ha perdido y era precioso.Ahora todo es más algarrobil.
Y seguro que hay quien se ha hecho rico rico como el protagonista de tu cuento. Y se les nota, porque la cabra, dicen tira al monte...

Unai dijo...

Todo lo que sea antaño, me encanta.

Ananda Nilayán dijo...

Qué buen relato, me tenías enganchada. Luego vino tu imaginación con una realidad que encabrona.
En todas partes hay un Pepe "el cojo" y en todas partes se crean cortijos. La vida misma, nómada.
La Axarquía es digna de conocerla a fondo. Para mi uno de los lugares más bellos dle sur. Que no se contamine.

Besos

GINEBRA dijo...

Pues está muy bien el relato, tiene su gracia, su crítica y su imagen, ¿qué más se puede pedir????
Besos sonrientes:))

leamsi dijo...

a mí me haa parecído un cuento muy de nuestro tiempo!!!!
No se puede decir que sea un cuento chino pero sí UN CUENTO MALAYO
"maa encantao"
salu2

Pilar Moreno Wallace dijo...

Buenísimo; podría haber sucedido, tu imaginación lo ha hecho redondo.
Un abrazo, desde estas frías y grises tierras ...

Ligia dijo...

Idilio interrumpido... Qué pena que el final sea triste. Abrazos

Alís dijo...

Si el cabrero fuera de un pueblo de Avila creería que el relato (muy bueno, por cierto) está basado en hechos reales.
Las fotografías son preciosas. Me dan unas ganas de viajar!

Besos

TriniReina dijo...

Pues será pura imaginación, pero lo has bordado y no es una historia que, en algún momento no haya podido ser una realidad. Cosas mayores se han visto por estos campos y por todos, que en la tierra del tal Puigcercós, también hay campos; que me parece muy rencoroso para ser de izquierda?

Me encantaría visitar la Axarquía y mira que no la tengo tan lejos.

Abrazos

Steki dijo...

Qué buen relato, amigo Nómada. Y tus fotografías, como siempre, bellas.
Te dejo un beso y feliz fin de semana!

NATALIA dijo...

Interesante naturaleza y más que realista relato.
Saludos post-concierto con resaca de felicidad

La sonrisa de Hiperión dijo...

Como siempre estupendo. Por aquí ando echando un vistazo por tus cosillas. Pasa un buen fin de semana.

Saludos y un abrazo.

campoazul dijo...

¡Me encantó el relato! Me reí un montón con el pobre cabreo, bueno....hasta que se hizo concejal de urbanismo, que ya dejó de ser pobre. ¿Y dices que los personajes y situaciones son producto de la imaginación?...

Besitos.

Reyes dijo...

Niño, no te quedes más conmigo , que yo me lo creo tó.
O será que lo cuentas muy bien .
Besos.

virgi dijo...

Ahora el padre piensa el error que cometió no dejando a la niña que siguiera adelante con el chico, prometedor futuro que tenía. Como tantos!
Buen relato, por aquí también sirve.
Besos

(ristinota dijo...

que bonito lo de los ancianos que me contaste!!! seria precioso que nos mostrases fotografias de ese huerto!! :D
animo con esas piernas,y no vuelvas a abandonar a tu bici!! cosas me parecen tan perfectas como un paseo en bici bajo el sol de la tarde (o a la mañana,por la noche,para ir a hacer recados....) me encanta!!!
en fin, a seguir pedaleando!!!!
un besazo!

Glo dijo...

¡Ey, que en este reportaje florístico aparece un bello Plumbago capensis y también muchas discretas flores de algarrobo!

¡Che belli!

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