

fama de solucionar casos incurables, así que concertó una cita con el mismo y se presentó en la consulta para buscar alivio a sus males.


Estirga en Notre Dame
Sigo con la tarea de acarrear noticias para la facultad, hoy le toca el turno a la laguna de Fuente de Piedra y sus aves migratorias, que ya quisiera más de uno emprender el vuelo sin más equipaje que la experiencia, en clase VIP sin overbooking de esos ni huelgas anti-usuario.
¿Doblan las campanas por el día que se va?
Fue un molino próspero durante algunos, al que llegaban a través de veredas retorcidas y colgando de las laderas los labradores de muchos rincones del valle del Genal con sus sufridos borricos cargados con serones de aceitunas para que la molienda y la sabiduría milenaria les deparase el preciado aceite de oliva, condimento primario de su dieta, eso sí, con dos mermas importantes: la del proceso artesanal y la maquila que cobraba Pepurro el molinero. Que ya se sabe lo que rajan por ahí: “cambiarás de molinero, que no de ladrón”.Nueva búsqueda de noticias para la facultad, en la agenda de ocio se anuncian “tostones” (fiesta de las castañas asadas), en algunas localidades de la provincia, por su singularidad y aislamiento me inclino por Pujerra, diminuta localidad de la serranía rondeña con un censo inferior a los 300 habitantes. Abandono la A-397 y me interno por una angosta ruta plagada de contrapuntos otoñales entre el dorado de los castaños, cuyos erizos alfombran estas laderas y el sempiterno verdor de los pinos repoblados.
Con tanto forastero hemos colapsado el aparcamiento del pueblo que dispone de casetas atendidas por agradables lugareñas que escancian con generosidad anís y mistela -tengo que conducir-; en la plaza han montado un tenderete en el que se supone repartirán castañas asadas alguna vez; por lo que los muchos visitantes deambulan y optan por los escasos bares; mientras que algunos lugareños aprovechando el aluvión buscan hacer transacciones con su cosecha a precio superior al de mercado. Tengo suerte y un gentil vecino me indica que su finca está cerca de mi coche, cuales árboles son mejores y que puedo recoger las que se me apetezca, así da gusto.
La incapacidad para dar respuesta eficaz a tanta boca ya la había previsto así que pongo rumbo a Parauta por antiguas rutas de bandoleros, otro enclave a trasmano donde cuentan con “El Anafe” lugar ideal para degustar venado y jabalí a la castaña, dentro de un entorno del siglo XIX y sin grandes desembolsos.
El retorno se presenta jalonado de moteros que apuran al límite los ápices de los virajes de la A-397 mientras que la Guardia Civil, bloc en ristre aguarda. Conecto el dominguero automático y paciencia.