martes, 11 de diciembre de 2007

Supongo


Cabalgando atardeceres desde mi atalaya
sólo las masas de nubes me llaman,
los atascos son recuerdos que se amalgaman
y chillan jugando a la andarraya

Supongo los comercios a rebosar
luces, señuelos, caja, tarjeta…
felicidad impresa como meta
se busca la magia de regalar

Me tomaré una copa a su salud
mientras sufre el atasco de turno
inmersa en ella la gran multitud

¿Devorará esta Navidad-Saturno
a sus hijos con total pulcritud
en un descuido nocturno?

sábado, 8 de diciembre de 2007

Palacio encantado

Allá por 1920 Eusebio era un chico de la burguesía adinerada local, no podía destacar más que en los estudios de Medicina por la férrea dictadura de su padre, cirujano director en el Hospital Civil, jefe en lo sanitario y sargento prusiano en lo familiar. Cuando el joven acabó la carrera sus arpías tías celebraron un conciliábulo para buscar novia formal a Eusebito, tras varias intervenciones se llegó al consenso de elegir como candidata a María Gracia, una “distinguida y agraciada señorita” en palabras de la prensa pelota y farisaica de la época, la afortunada tenía en su currículo el asistir con regularidad a novenas y rosarios, así como ayudar a su viuda madre en obras pías como el ropero de los pobres.
La chica en verdad era más pava que un plato de agua y en asunto de hombres tenía menos experiencia que en el manejo de la radioactividad, sumisa como se pedía a toda mujer decente llevó el noviazgo como un alivio de luto o por lo menos de actos religiosos. Eusebio era introvertido hasta delante del espejo procuraba no reflejarse y ninguna joven se hubiera fijado en él si no fuera por el binomio C + I = capital más interés.
Celebraron la boda los contrayentes con menos convencimiento que los políticos prometiendo en plena campaña. Las buenas rentas de ambas familias permitieron disponer a los recién casados de un palacete lujoso con su servidumbre decorosa y aparentosa, entre la plantilla de domésticas figuraba Anita, la ayudante del doctor en la consulta que abrió, especializada en sífilis y otras patologías venéreas tan en boga por esas fechas.

Anita provenía de una familia campesina de Vallejo, pedanía de Macharaviaya. Tenía ella la sonrisa acogedora como la bahía, el carácter dulce como la uva moscatel, la mirada magnética, el pelo crespo con un par de rizos que se mecían a ambos lados de su frente, en suma era una criatura angelical dotada para ser amada sin reservas.

Nuestro novel galeno tardó poco tiempo en sucumbir a los encantos de la muchacha y ella supo sacar de aquel hermetismo un hombre nuevo, a estas alturas quien haya leído ya lo supondría, no obstante la pareja reprimía sus deseos naturales no sin grandes esfuerzos.
Era tradicional festejar la “Veladilla del Carmen”, por lo tanto se preparó una gran gala para lo más granado de la sociedad, más que nada por conspirar con los poderes fácticos y trepar otro peldaño el joven licenciado
Al llegar la madrugada y retirarse la gente de orden, los invitados y la señora, Anita y Eusebio rompieron todas las cintas del corsé que sujetaron tanto sentimiento en un ángulo del patio, no contaban con que la santa e hierática esposa hilaba muy fino y vigilaba mejor que todas las cámaras ocultas, antes de que los felices adúlteros se hubieran terminado de besar bajó las escaleras con el revólver del marido y chillando: ¡A mí no se me engaña así!, disparó cinco balas que segaron la vida de los enamorados.
Para no dar pábulo a la habladuría popular se simuló un robo, a la homicida la internaron en un convento de monjas en Archidona y las diligencias fueron archivadas mediante providencia de su señoría.
El escenario del triste suceso fue tapiado a cal y canto, pero por una azotea contigua saltaban como gatos en la noche otras parejas poco confesables públicamente que relataron a sus más íntimos que cuando se besaron dentro del palacio surgieron en aquel mismo rincón del patio unas figuras de entre los azulejos devorándose a besos.
Los expertos en Parasicología y similares disciplinas han visitado el lugar en varias ocasiones, pero no han obtenido pruebas concluyentes.
La pregunta es: ¿aparte de tecnología avanzada iban dotados de enamorados dispuestos a besarse?
Si es que no saben ni investigar esta gente.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Centrándonos


Al fín! Hallé un hueco para escapar de la esclavitud de tanto trabajo para la facultad. Me lancé al centro a buscar otras miradas sobre lugares conocidos y otros por descubrir.

Aunque a muchos nos parezcan monótonas y serias las calles que transitamos con cierta frecuencia, siempre habrá alguna nota que pondrá color en el trillado mosaico urbano y sirva como remedio de guardia para tanto agobio mental, provocando que las señales de prohibición inviertan su sentido: no a los pitidos, sí a la melodía improvisada de una mañana fría que limpia el ambiente sepia de una ciudad que se despereza.


Además siempre nos quedarán los puestos de flores de la Alameda con su sinfonía de colores, que no de olores puesto que la mayoría de esta mercancía llega hasta aquí en las bodegas de los aviones desde invernaderos remotos.





No faltará quien piense que todo es pose y locura, esperpento para esquilmar unas monedas a los viandantes a cambio de un recuerdo anedóctico. Pero estos y otros son los signos que nos identifican con un espacio geográfico creado entre todos, o por lo menos con los impuestos de todos los que pagamos.


jueves, 6 de diciembre de 2007

Estrechado


Como la palmera encerrada en el patio interior del palacio del obispo ando estos días, por el trajín académico con los trabajos que nos torturan en la facultad, pero prometo que me elevaré por encima de los alevosos tejados para captar la luz del resto de blogeros. Ya decían los árabes que este árbol era símbolo de la hospitalidad.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Alpujarras



Panorámica de la Contraviesa desde Pitres

Nuevamente escapada fin de semana, hoy el loco albedrío me ha llevado hasta la comarca de las Alpujarras, en Granada donde la suave brisa entraba a cuchillo, como si viniera del Ártico vamos, pero merece la pena por el paisaje tanto natural como urbano de sus pequeños pueblos, bueno algunos como Pampaneira estaban copados por la pléyade dominguera y vociferante.
En cambio Trevélez con su barrio alto a más de 1.600 metros sobre el nivel del mar que presume de ser el municipio más elevado de España, bien merece rendirle una visita a este curioso pueblo formado por tres vélez (barrios en árabe de ahí su topónimo), son pocos viajeros los que se aventuran hasta el barrio alto, como mucho se quedan en el medio, hay que caminar un poco cuesta arriba, si bien por el camino encuentras varios saladeros de jamones donde ofrecen degustaciones de lo suyo y vino de la Contraviesa, el caldo aunque un tanto agraz y despelucado al ser de balde se agradece y el jamón sirve para ir repostando, al final un tanto escondido encuentras el mesón ‘La fragua’ con una esplendida terraza acristalada que nos regala sus vistas al barranco del río Vélez; disponen de una cocina sencilla con especialidades bien combinadas y te plantan unos platos a rebosar, nada de tontadas, por lo tanto hay que hacer apetito de un modo u otro, los postres insertan algunas recetas de origen morisco como el flan de dátiles con miel que rememoran las raíces del lugar.
También es recomendable asomarse al atardecer por Fuente Agria, junto a Pórtugos, el lugar se llama así por las aguas con intenso sabor a hierro y además gasificadas por la limonita que llevan, manan junto a la ermita, por otra parte las aguas van dejando su impronta de óxido y en la parte de abajo podemos ver una peculiar cascada de color marrón entre castaños y otras especies de hoja caduca.

sábado, 24 de noviembre de 2007

Celda



Ocultaron de su mirada la mar océana dejando una rendija al Tajo, para que no se volviera loca suspirando por aquel caballero que partió rumbo a las Indias Orientales en busca de tesoros y del que nunca más se supo. Ya no pasan altas velas blancas más que por su imaginación como ectoplasmas de servicio permanente, la camarera de los pasos silenciosos se alejó por los muelles envuelta en tonos grises, ella vivía encastillada con las puertas abiertas a la ilusión, esperando una gaviota que se posara sobre la balaustrada con noticias, hasta que una madrugada llegó Berzagán, el portador de las soluciones eternas, con su voz de ola restallando sobre el acantilado le pidió que subiera a sus espaldas y que cerrase las ventanas, él la llevaría a través de los designios torcidos hasta donde se halla lo que no esperas pero agradeces, no vaciló un instante en seguir sus instrucciones y al cabo de una semana quedó inmersa en la sima de los primeros pasos.

En adelante su misión sería guiar hasta la luz a aquellos que desconfían pero que necesitan un punto de apoyo a partir de ahí muchas manos se asirían a las suyas para elevarse y luego otras y otras sin solución de continuidad, cuando hubiera perdido la cuenta de las manos, de las idas y venidas llegaría la hora del reencuentro, pero el balance no cuadra y el movimiento no cesa.

Moraleja: No contabilices el debe de tu clientela.
Pd. Imágenes captadas en Portugal: Torre de los Jerónimos, Castillo da Pena y acantilados en algún lugar de la costa atlántica.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Retiro

Pido disculpas a mis seguidores por no poder atender este blog como yo quisiera, pero un trabajo de buceo en la prensa de principios del siglo XX me tiene absorbido, recluido en el archivo Díaz de Escovar, más bien ando enclaustrado en este rincón que despide armonía, pero saldré algún día para contaros como va la vida por el mundo.
Este lugar fue antes posada donde se reunían toreros, arrieros y viajeros de toda índole, ahora es archivo y museo de artes populares, merece la pena su visita para ver como se las componían nuestros abuelos hace algunos años.

sábado, 17 de noviembre de 2007

Descubrimiento

Dedicado a mi maestra María Luna
Berta venía padeciendo unos extraños dolores de cabeza desde hacía unas semanas que generalmente se intensificaban los sábados y que no remitían por mucho paracetamol o similar que tomase, por lo que su madre no dejaba de recomendarle que fuese al médico, pero ella no estaba dispuesta a seguirle la corriente ni siquiera en eso. Una amiga del instituto le recomendó un “naturalista” del barrio que tenía fama de solucionar casos incurables, así que concertó una cita con el mismo y se presentó en la consulta para buscar alivio a sus males.

Aquel individuo le examinó el iris de sus ojos, color azul Mediterráneo visto desde la cabina de un avión a punto de tomar tierra; le hizo unas cuantas preguntas de los más extravagantes y hasta le echó las cartas; tras lo cual le alargó un frasco con un líquido de color barroso que debería disolver en la bañera y sumergirse la noche antes de la luna nueva; al día siguiente debería tomar un infusión con unas hierbas traídas desde el valle de Artiges de Leo y dejar que los efectos le invadieran -esas fueron sus palabras-. La broma le costó 150 euros, un poquito más caro que el seguro pero si quita el dolor de cabeza están bien empleados, pensó la muchacha.

Cumplió a rajatabla todas las instrucciones del sanador, según ingirió la infusión empezó a sentir una vibraciones extrañas en los ojos hasta que tuvo que cerrarlos, sintió su cuerpo flotar, sin saber cómo se encontró en un páramo seco ante aquella semirruinosa casa, con su ventana iluminada que le traía recuerdos de una niñez irreal, cogió la llave oculta en una rendija de las losas que hacían las veces de escalinata y penetró sin miedo alguno en el interior.

No halló un mobiliario familiar desvencijado, sino los restos de una destilería de licores, detrás de un alambique surgió una diminuta criatura y saludó.

- Te esperábamos en los espejos de la progresión desde hace una vida, sígueme y hallarás lo que muchos ni buscan.

La guió hasta aquella copa con aspecto de recién servida, que desprendía un aroma torrefacto con tonalidades caoba y chocolate, subió atropellada los peldaños de la tentación e ingirió un largo sorbo de la tentadora libación.
Era un caldo con no menos de tres años de crianza en barrica que te envolvía en ligeros ropajes de raso.

Pasó de soslayo junto al repleto pozo de los deseos banales con su emisión permanente de sonrisas tontas. Al final de un largo túnel se abría una mañana cristalina con un sendero tortuoso, a fogonazos recorrió los bosques de la Alcauca en los que vino a dar con el árbol de la hoja caduca cien por cien, se interrogó por este motivo.


Una mula negra que transitaba por el camino se quedó mirando con expresión de ¿no lo entiendes?


- Cada una de las hojas que se desprenden a diario es uno tras otro de tus errores, y las nuevas son los propósitos de partir de cero que haces cada mañana. Mientras más hojas caigan más frondoso será la sombra que proporciones.

Berta al fin comprendió que es preciso desprenderse sin agobios de lo que ya está de más, que ese lastre sólo proporciona dolores de cabeza y emplear la savia que nos proporciona la tierra para enmendar fallos y generar nueva cubierta.

Impresiones

Todo es subjetivo, dejemos volar el yo imposible.

Archivo del blog

Datos personales

Mi foto
Andalucía, Spain
Tratando la conjución de ocurrencias e imágenes. No pongo música porque se cabrean los de la SGAE.