jueves, 27 de enero de 2011

Pitufos embusteros

T
Enía en la recámara estas imágenes de una escapada motera a la patria  chica del expresidente de la Generalitat. Es decir a Iznájar (Córdoba). Descuide honorable, que hoy no vengo con mechero e ideas de herrero solitario, como para dejar su gestión al rojo vivo y machacarla a mazazos contra el yunque. Las urnas ya apagaron los rescoldos de poder del tricachondeíto.
 Ahora toca el turno en la fragua de la actualidad a unos niñatos de Sevilla que traen en ascuas a la familia de Marta del Castillo desde hace dos años. Los autores de tan execrable delito deben pensar que viven en un país de pitufos, en el que sus embustes se tiñen de azul amparados por un marasmo de garantías procesales. A los responsables de Interior les quita el sueño si te pasas un pelo una limitación absurda de velocidad en una recta interminable: radares, puntos, retirada del permiso, privación de libertad… En cambio torear de mala manera a la policía y a todo el país les sale gratis a una cuadrilla de jovenzuelos. Hay que comulgar con que ciertos interrogatorios son capaces de sacar toda la información habida y por haber a un curtido etarra, en cambio con estos aprendices de Monipodio: nones. ¿Es obligatorio creérselo?
En territorios con democracias más veteranas los titulares de los ministerios de Interior y Justicia estarían a estas horas regando tiestos de geranios, como los plantados en el Patio de las Comedias. Pero ya se sabe que la poltrona eleva a sus moradores por encima del fracaso y de la ineptitud, concede un halo de arcángel del que no los apea ni la más hostil adversidad. 
Pd. Disculpad que no me explaye con la descripción de la población visitada, es que el fuelle de la actualidad atiza las ascuas de la indignación.


jueves, 20 de enero de 2011

Blanqueo por esos montes

E
Nero suele traer por estos montes el blanco rosado de los almendros, como tuve ocasión de comprobar el otro día por las inmediaciones de la ermita de Verdiales. Incluso entablé conversación y comercio con un modesto apicultor, allá por la venta de Las Ánimas. Parecía una premonición, al poco de adquirir tres botes de miel de mil flores, tomillo y aguacate respectivamente los virus se han cebado en mi garganta. Así que en estas me hallo, ingiriendo el néctar de las abejas. Con menos fuelle que un grillo remojado.

Otras especies se ve que anhelan el blanqueo, pero lejos de las copas de los mentados almendros. El néctar marbellí, floreciente desde la era del tío Gilito, atrajo a todo tipo de abejas, abejorros y cigarras. El problema les venía a la hora de lavar tanto vil metal que volaba de una delicada flor a otra sin dejar rastro. La conocida tonadillera Pantoja niega su relación con los zánganos malayos, alega que su propio panal produjo 19 millones de euros en solo 10 años. Lo malo es que la Fiscalía Anticorrupción tiene poca fe en tan fecunda cosecha millonaria; puesto que pide tres años y medio de cárcel para la tonadillera.
Lo triste del asunto ya no es creer o dejar de creer en las alegaciones de la cantante, sino el escaso entusiasmo que en el pueblo llano suscita la Justicia. El personal anda más enganchado a la telebazofia, programas –por llamarlos de alguna manera- donde unos personajillos gritan como verduleras para proclamar las bondades de sus tomates. Envidian me dan por la garganta, que por lo otro…
Pd. Si alguien quiere alguna foto, no tiene más que pedirla, con citar la procedencia la cederé con gusto.

jueves, 13 de enero de 2011

Calvos como huevos


S
Iempre he pensado que quien inventara un crecepelo efectivo de veras se haría de oro. Cada frasco podría costar un huevo y sumando huevos criar plantas como ésta. Ya que la elasticidad precio de la curva de la demanda sería bastante rígida; dicho en román paladino que se vendería como rosquillas. Eso sí, hay que tener en cuenta los efectos secundarios. No sea que por lucir melena nos produzca urticaria u otras taras poco deseables.
Ahora resulta que una sustancia, llamada finasterida, destinada a combatir la alopecia puede generar una especie de anorexia sexual. Se plantea el dilema entre calvo con marcha o peludo más bien tirando a lacio. Llegados a este punto el nómada optará por llevar casco, sombrero, montera, gorra, o boina. Ya sea para protegerse de las miradas ajenas, la ‘pelúa’ mañanera o los rayos solares. Éstos en días como hoy acechan a orillas del Mediterráneo, para salir a los medios con un capote de turquesa y estrellas con el que hacerle un quite a los rigores de enero. Por eso me acomodo en el burladero del rebalaje y dejo a la maestra naturaleza bordar la faena.


sábado, 8 de enero de 2011

Kilómetro cero del 'col' de enero

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Inalizadas las fiestas con el calor de hogar y el de alguna estufa, enero nos pone estos primeros días su cara más amable. Se trata de incitarnos a que nos lancemos a tumba abierta por el Tour de las rebajas. Da lo mismo que encontremos un pantalón con horrendos estampados o unos gayumbos con renos en relieve. El personal formará un disciplinado pelotón ante las atestadas cajas para dejar su Visa con una pájara de cuidado.
Algunos empresarios listillos del merchandising buscan coronar el col del Tourmalet con ventaja sobre sus inmediatos perseguidores. Así una cadena de tiendas de ropa congregaba una multitud de seguidores en cueros a sus puertas. Se trataba de entrar en paños menores para llevarse dos prendas gratis del establecimiento. Por lo que estos gregarios de la moda pasaron la noche al raso, con temperaturas nada agradables. Se empelotaron justo antes de la entrada en los mostradores elíseos y cumplieron, en cerrado sprint, con el objetivo de vestir el ropaje soñado.
Como ya pronosticó el maestro Goya todos caeremos en las garras de las comadres rebajas para salir desplumados.


martes, 4 de enero de 2011

Libre de humos

Creación en 3D a partir de una foto anodina.

S
Egún el calendario deberíamos estar inundados por el espíritu de la Navidad, la concordia y toda esa retahíla de buenos propósitos. Pero hete aquí que la nueva ley antitabaco deja en cenizas los modales del personal y todo se vuelve una colilla que nos achicharra. Tirios no fumadores y troyanos de la cofradía de la humareda se aprestan a quemarnos con sus santas razones.
Este país no cesará jamás en su empeño de ser un reflejo de las luchas más o menos abiertas entre montescos y capuletos. Mientras la Julieta de los impuestos especiales sigue haciendo caja, algún empresario farruco de la restauración se niega a acatar la ley. Tenemos una larga tradición de los reinos de taifas, así nos salen emires como virus en el ‘ordenata’.
El nómada hace muchos años que tiró su última cajetilla en una papelera y hasta ahora. Por eso cree que la solución pasa porque existan establecimientos con y sin, como la cerveza. No busquéis a este aprendiz de juntaletras en esos baretos, en los que individuos de abdomen prominente inundan el ambiente con sus habanos, al más puro estilo de la época predemocrática.
Prefiero refugiarme al atardecer en el humo del chocolate con churros, tras haber perdido la mañana por esos senderos perfumados por las vinagreras (especie de hinojos silvestres), los candilitos en flor al unísono del frío, las naranjas como luces del invierno, las higueras como islas doradas en un mar de pinos, los frutos rojo semáforo entre la maleza, las aceitunas que reclaman un ‘ordeño’, los pinsapos de cumbres milenarias y otras cuestiones libres de nicotina y alquitrán.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Otro año más en la red

Desde este rincón os deseo que al año entrante podamos bailarle un 'trenzaillo' por verdiales y dejar la crisis en el capítulo de los recuerdos.
Feliz 2011.
PD. Disculpen la calidad, el móvil no da más de sí. Imágenes tomadas en la fiesta mayor de Verdiales 2010. Málaga.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Crónicas de un Bugatti (III, final)

E
Sta vez prometo terminar las peripecias del automóvil y su conductor por tierras transalpinas. Ya sé que todo el personal anda con prisas por estas fechas, incluso cargados de bolsas de compras en más de una ocasión.
Tirados al lado del Garda estuvimos más de dos horas, hasta que una camioneta que repartía bebidas gaseosas acertó a pasar por allí. A mi conductor se lo llevaron al hospital del que salió tan contrariado, en cambio yo tuve que esperar mucho rato para que la grúa depositara mi maltrecho esqueleto en el taller de Giuseppe.
Filippo estuvo en otra dimensión hasta la media noche. Apenas recobró la consciencia la lió parda contra una monja más bien entrada en carnes, con bigote hirsuto y una toca como esas de las películas de Fellini. Claro que yo tampoco me hubiera alegrado de ver aquel personaje con una descomunal jeringa y una aguja hipodérmica de grueso calibre. Era tal el vocerío que acudió en ayuda de la religiosa la enfermera de turno.
-Deje hermana Assunta, que a este enfermo lo entiendo yo.
-Sonia, no se pase con las confianzas o me veré obligada a dar parte al director.
A nuestro paciente se le iluminó el rostro como si lo hubieran visitado los magos de Oriente. Sus airadas protestas se transmutaron en lisonjas hacia su amor a piñón fijo; pero ella no cedió ni un ápice a sus requiebros.
-Filippo, usted está dispuesto a partirse la crisma con tal de aparecer por aquí. Deje su romance aparcado en otro lugar, esto no son los camerinos de un cabaret. Esta inyección le aliviará durante un buen rato.
-Sonia, por favor acepte una invitación a cenar, en mi chaleco hay una tarjeta… Aaaah!
No le dio tiempo a más, aunque se propusiera poco menos que a declararse, de costado y con los glúteos al aire. Primero el aguijón le dolió como una banderilla de fuego, para luego caer en un plácido sueño como consecuencia del chute de metamizol. A los tres días ambos estábamos restablecidos. Filippo mejoró a turbo con los cuidados de su enfermera de noche.
La mañana del sábado el médico de planta firmó el alta del galán. Por lo que éste, terco como era, se puso de nuevo a mi volante y enfilé vía Pallone pasado de vueltas. Menos mal que duró poco, ya que poco antes del puente Aleardo una mujer desbocada se cruzó en mi camino. Filippo con un  golpe de volante la esquivó y terminamos en un parterre.
Sonia había salido hecha una furia del apartamento que compartía con Lamberto, su novio. Al regresar del trabajo se encontró a éste vestido solo con su bata, a cuatro patas sobre una mesita baja, mientras un maromo con pinta de portuario le empujaba por retambufa. Trincó un san Pancracio de la repisa y se lo estampó en las costillas. Pegó una patada en la puerta y salió con los ojos inyectados de rabia. Volvíamos a encontrarnos. Filippo fue en su busca, al reconocerlo se abrazaron y ella le ordenó más que pedirle que la llevara lejos de esa ciudad.
Mi conductor comprendió que la felicidad suele estar lejos de la jaula donde se tiene el alpiste y el agua segura, así que recogió unos miles de liras en el banco y terminamos nuestros días en España. La pareja se afincó a orillas del Mediterráneo, a mí me vendieron a un consignatario de buques de Sevilla, y desde entonces mi vida es burguesa hasta el cigüeñal, aunque he tenido oportunidad de rodar por lugares de película.
Felices fiestas a toda válvula.
Pd. La foto de las prisas está tomada en calle Larios. Málaga. La del pajarito en la jaula en Benajarafe. Málaga. Las diapositivas corresponden como la mayoría sabéis a Sevilla.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Crónicas de un Bugatti (II)

D
Ejé la historia del ‘buga’ a las puertas del hospital, con el bebé recién nacido, en la entrada anterior. A ver qué nos dice ahora este coche que hablaba a algunas personas.
Filippo fumaba apoyado en mi guardabarros casi tan nervioso como el padre de la criatura, cuando se giró al oír unos pasos a su espalda. Aquella enfermera de melena pelirroja y encrespada, que a duras penas podía controlar bajo la cofia, a contraluz de aquella miserable bombilla le pareció un ángel cuando se acercó a dar más detalles del alumbramiento:
-Ha sido una suerte que la hayan traído a tiempo, cinco minutos más y no hubiéramos podido hacer nada por la vida de ambas. Ahora su esposa está muy fatigada, ha perdido mucha sangre, pero se recuperará. La niña es preciosa y pronto podrá verla.
Los dos hombres se abrazaron como si fueran amigos de toda la vida. Quién le iba a decir al señorito que terminaría en franca camaradería con un labriego; del que recibió todo tipo de parabienes.
Filippo iba esa noche subido en una montaña rusa de emociones, no acababa de salir de una cuando otro subidón de adrenalina le desbordaba. Pero reflejos no le faltaban, se fijó en el nombre que lucía bordado en la bata de aquel ángel blanco, Sonia. Ensayó la mejor sonrisa posible en medio de la trasnochada:
-Disculpe Sonia, ¿podría invitarla a un café? El turno de noche debe haber sido agotador.
-Usted es el conductor más eficaz que he conocido, pero no intente ligar conmigo.
Mi piloto no estaba para alfilerazos, dejó caer toda su masa sobre el paragolpes, casi me lo descuajaringa el tío. Sonia ya había dado unos pasos de vuelta a su templo cuando giró el torso y encendió una lucecita de concordia.
-Venga hombre, se lo acepto, pero de enfermera a conductor de ambulancias, aunque esos son los peores.
 Aún me tuvo allí esperando, bajo la rociada, hasta las ocho de la mañana, con la vana ilusión de llevar a Sonia a su casa cuando saliera de turno; pero un vulgar Fiat Topolino con un no menos vulgar conductor griparon las cromadas ilusiones de Filippo.
Lejos de regresar a casa el señorito pisó a fondo mientras bordeábamos el lago Garda. Un charco de lágrimas se filtraba en el cuero de mi tapicería. Con parte de mi suspensión y sistema de frenos mermados estaba claro que ese modo de conducir solo llevaba a que yo le sirviera de ataúd en el fondo de cualquier acantilado. Fatídica casualidad de enamorarse y verse despechado en la misma noche, para que yo pagara los platos rotos. No tuve más remedio que hacer de las mías, terminé de romper la mangueta de la rueda delantera derecha, ya tocada tras el ajetreo en el rabanal, de inmediato me fui contra un talud y Filippo quedó inconsciente, con un fuerte golpe en el pecho y una brecha en la ceja. Tal vez me pasé, porque entonces no teníamos airbag, cinturones de seguridad y otros inventos, pero creo que acerté, ya que las relaciones entre humanos a veces son como estas esferas, se tocan en un solo punto y el magnetismo hace el resto, por lo que relataré en la próxima entrega.

Impresiones

Todo es subjetivo, dejemos volar el yo imposible.

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